La pintora española encontró en México el lugar donde desarrolló el universo surrealista que la convirtió en una de las creadoras más reconocidas del siglo XX.
Hay pinturas de Remedios Varo que parecen contar una historia que ocurrió en algún lugar entre un laboratorio, un sueño y un antiguo ritual. Sus personajes viajan, construyen máquinas imposibles, estudian estrellas, transforman la materia y habitan arquitecturas que no existen fuera del lienzo.
Pero detrás de ese universo fantástico había una artista profundamente interesada en la ciencia, la filosofía, la alquimia, la psicología, la literatura y el mundo simbólico.
Varo nació el 16 de diciembre de 1908 en Anglès, Girona, España, y murió el 8 de octubre de 1963 en Ciudad de México. Llegó a México en 1941, en el contexto del exilio provocado por la guerra en Europa, y fue aquí donde desarrolló buena parte de la obra que definiría su trayectoria.
Desde joven mostró interés por el dibujo y la pintura. Estudió en la Academia de San Fernando de Madrid y posteriormente se relacionó con los círculos de las vanguardias artísticas españolas.
Su trayectoria estuvo marcada por la Guerra Civil española y posteriormente por el avance de la Segunda Guerra Mundial. El exilio la llevó primero por distintos puntos de Europa y finalmente a México, donde encontró un ambiente artístico en el que coincidió con otras figuras que también habían llegado al país desde Europa.
Entre ellas estuvo Leonora Carrington, con quien desarrolló una estrecha amistad. También formó parte de un ambiente cultural en el que participaron artistas como Kati Horna, Wolfgang Paalen, César Moro y otros creadores vinculados con las vanguardias.
México terminó convirtiéndose en su lugar de residencia definitiva y en el escenario de su etapa artística más reconocida.
Una de las características que hacen reconocible la obra de Varo es la manera en que mezcla elementos que, en apariencia, pertenecen a mundos distintos.
En sus pinturas aparecen instrumentos científicos, máquinas, libros, mapas, animales, astros, laboratorios, personajes femeninos y referencias a la alquimia, pero todos forman parte de una misma lógica fantástica.
Su interés por la ciencia no significaba una representación literal del conocimiento. Varo utilizaba esos elementos para hablar de búsqueda, transformación, descubrimiento y conocimiento interior.
Por eso sus personajes muchas veces parecen estar realizando experimentos o emprendiendo viajes hacia territorios desconocidos.
El INBAL ha señalado que en su obra confluyen precisamente referencias a la ciencia, el misticismo, la magia y el esoterismo.
Otro elemento recurrente en sus pinturas son las mujeres como protagonistas.
No aparecen únicamente como modelos o figuras contemplativas. En muchas de sus obras son inventoras, exploradoras, científicas, alquimistas o personajes que buscan escapar de estructuras que las limitan.
Esta característica ha adquirido nuevas lecturas con el paso del tiempo. La exposición Remedios Varo. Habitantes de lo insólito, presentada actualmente en el Museo de Arte Moderno, destaca precisamente la presencia de figuras femeninas capaces de adentrarse en campos como la ciencia, que durante la época de la artista eran considerados predominantemente masculinos.
Aves, gatos y otras criaturas aparecen constantemente en sus composiciones.
No son simples elementos decorativos. Dentro de su universo visual pueden funcionar como acompañantes, guías o símbolos vinculados con la transformación y lo espiritual.
El propio Museo de Arte Moderno ha destacado la presencia de aves y gatos como animales especialmente importantes dentro del imaginario de la artista.
Uno de sus cuadros más conocidos, Mujer saliendo del psicoanalista (Podría ser Juliana), de 1960, muestra precisamente la manera en que Varo podía convertir una escena aparentemente cotidiana en una situación cargada de símbolos y humor.
La protagonista sale de un consultorio llevando consigo una serie de objetos que representan aquello de lo que aparentemente se está desprendiendo. La obra forma parte de la colección del Museo de Arte Moderno.
Antes de dedicarse plenamente a la pintura, Varo también realizó trabajos relacionados con la publicidad y la ilustración.
Incluso colaboró en proyectos vinculados con las artes escénicas. Entre ellos se encuentra su participación en el vestuario del ballet Aleko, realizado junto con Marc Chagall y estrenado en el Palacio de Bellas Artes en 1941.
A partir de la década de 1950 comenzó a consolidarse como una de las figuras importantes del surrealismo desarrollado en México.
En 1955 participó en una exposición colectiva en la Galería Diana y al año siguiente realizó su primera exposición individual. En 1958 obtuvo el primer lugar en el Primer Salón de la Plástica Femenina.
Su producción de esos años incluye algunas de las pinturas que hoy son fundamentales para entender su universo artístico.
Remedios Varo murió en Ciudad de México el 8 de octubre de 1963, a los 54 años.
Su obra, sin embargo, permaneció en México y adquirió una nueva dimensión con el paso de las décadas.
El Museo de Arte Moderno resguarda actualmente una de las colecciones públicas más importantes dedicadas a la artista. En 2002 recibió una donación de 38 pinturas realizada por Walter Gruen y Anna Alexandra Varsoviano, una colección que se convirtió en uno de los principales acervos de Varo bajo custodia pública.
El museo también conserva materiales de su archivo personal, incluidos libros, cuadernos y documentos que permiten conocer las fuentes que alimentaron su imaginación.
La vigencia de su obra puede comprobarse actualmente en la exposición Remedios Varo. Habitantes de lo insólito, que reúne alrededor de 90 piezas entre pinturas, dibujos, fotografías, libros y cuadernos de trabajo.
La muestra fue extendida y permanecerá abierta hasta enero de 2027, de acuerdo con la programación actual del Museo de Arte Moderno.
La exposición no se limita a mostrar sus pinturas más conocidas. También incorpora bocetos, materiales de trabajo y documentos que permiten acercarse al proceso creativo de una artista que convirtió sus intereses personales —la ciencia, los sueños, la alquimia, la literatura y lo fantástico— en un lenguaje visual propio.
A más de seis décadas de su muerte, la obra de Remedios Varo sigue planteando la misma posibilidad que parecía perseguir en sus cuadros: que imaginar también puede ser una forma de investigar el mundo.
Descubre más desde Noticias Desde Otro Ángulo Mx
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
