Antes de ser uno de los personajes más reconocibles de México, El Santo fue un luchador que buscaba hacerse un nombre en el cuadrilátero. Con el tiempo, su máscara plateada terminó convirtiéndose en uno de los grandes símbolos de la cultura popular mexicana.
El 23 de septiembre de 1917 nació en Tulancingo, Hidalgo, Rodolfo Guzmán Huerta, quien décadas después se convertiría en El Santo, el Enmascarado de Plata.
Su historia, sin embargo, no se quedó en las arenas.
El personaje terminó saltando de la lucha libre a las historietas, el cine y otros espacios de la cultura popular, hasta convertirse en una figura reconocida más allá de México.
Primero fue Rodolfo Guzmán
Antes de convertirse en El Santo, Rodolfo Guzmán comenzó su carrera como luchador y fue introducido en este mundo por su hermano Black Guzmán, también dedicado al pancracio.
De acuerdo con la UNAM, en sus primeros años como El Santo llegó a luchar como rudo, pero posteriormente adoptó el papel de técnico y comenzó a construir la imagen del héroe que terminaría convirtiéndose en su sello.
El personaje comenzó a adquirir una dimensión distinta a la de un simple luchador.
La máscara, la personalidad y el misterio alrededor de su identidad ayudaron a crear una figura que el público podía reconocer inmediatamente.
La máscara que se convirtió en símbolo
La plata dejó de ser sólo el color de una máscara.
El Santo comenzó a aparecer como una especie de héroe mexicano capaz de enfrentarse a personajes que difícilmente tenían cabida en una lucha convencional: vampiros, momias, hombres lobo, zombis y otros monstruos.
La UNAM describe precisamente cómo ese imaginario ayudó a que El Santo trascendiera generaciones y se convirtiera en uno de los personajes más emblemáticos de la cultura mexicana.
Y ahí ocurrió algo poco común: el luchador terminó convirtiéndose en personaje de ficción sin dejar de ser una persona real.
Del cuadrilátero a las historietas
La popularidad de El Santo también llegó a las historietas.
La UNAM señala que el personaje se transformó en héroe de cómic gracias a una publicación semanal editada por José Cruz, ampliando todavía más el universo alrededor del Enmascarado de Plata.
La máscara ya no sólo representaba a un luchador.
Representaba a un personaje.
Y entonces llegó el cine
El cine fue decisivo para convertir a El Santo en un fenómeno cultural.
El luchador protagonizó 52 largometrajes, muchos de ellos construidos alrededor de aventuras fantásticas y enfrentamientos con personajes sobrenaturales. Sus películas llegaron a públicos de México, América Latina, España y otros países.
Entre sus películas más conocidas están Santo el Enmascarado de Plata, Las mujeres vampiro, Santo y Blue Demon contra los monstruos y Santo y Blue Demon contra el doctor Frankenstein.
La Cineteca Nacional también ha reconocido la importancia cultural de su filmografía y del cine de luchadores dentro de la cultura popular mexicana.
Un héroe mexicano sin superpoderes
Quizá ahí está una de las claves de su permanencia.
El Santo no nació como un personaje de historieta ni fue creado originalmente para el cine. Era un luchador real que terminó convertido en héroe popular.
José Ángel Garfias Frías, académico de la UNAM, lo ha descrito como un héroe mexicano de carne y hueso y como una de las figuras más importantes de la lucha libre a nivel mundial.
Su éxito ayudó además a consolidar un imaginario en el que la lucha libre podía convivir con la ciencia ficción, el terror, la aventura y el humor.
El personaje sobrevivió al luchador
Rodolfo Guzmán Huerta se retiró de la lucha libre y la actuación en 1982 y murió en Ciudad de México el 5 de febrero de 1984.
Pero El Santo no desapareció.
Su máscara, sus películas, sus historietas y su imagen permanecieron en el imaginario colectivo.
En 2017, recibió de manera póstuma el Premio Nacional del Deporte y, en 2018, fue incorporado al Salón de la Fama de WWE en la categoría Legacy.
Más de un siglo después de su nacimiento, El Santo sigue siendo reconocible incluso para quienes nunca lo vieron luchar.
Y quizá esa sea la verdadera dimensión del personaje:
Rodolfo Guzmán Huerta fue un luchador. El Santo terminó convirtiéndose en leyenda.
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