Las lenguas de señas son idiomas completos, con gramática, vocabulario y estructura propios. En el mundo existen más de 300 y en México la Lengua de Señas Mexicana es reconocida como una lengua nacional.
Cuando se habla de personas sordas, uno de los errores más comunes es pensar que la lengua de señas es simplemente una manera de “traducir” el español con las manos.
No es así.
Las lenguas de señas son lenguas naturales, desarrolladas por las propias comunidades sordas y con reglas lingüísticas propias. Utilizan no sólo las manos, sino también expresiones faciales, mirada, movimientos corporales y el espacio para construir significados.
Cada 23 de septiembre se conmemora el Día Internacional de las Lenguas de Señas, una fecha proclamada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 2017 para reconocer su importancia en el ejercicio de los derechos humanos de las personas sordas.
¿Cuántas lenguas de señas existen?
No existe una lengua de señas universal.
La Federación Mundial de Sordos estima que hay más de 70 millones de personas sordas en el mundo, quienes utilizan más de 300 lenguas de señas diferentes.
Así como el español, francés, japonés o árabe son idiomas diferentes, también existen distintas lenguas de señas.
Por ejemplo:
- Lengua de Señas Mexicana (LSM) en México.
- Lengua de Señas Americana (ASL) en Estados Unidos y algunas comunidades de Canadá.
- Lengua de Señas Británica (BSL) en Reino Unido.
- Lengua de Señas Española (LSE) en España.
- Lengua de Señas Colombiana (LSC) en Colombia.
Incluso dentro de un mismo país pueden existir variaciones regionales.
¿La lengua de señas es igual en todos los países?
No.
Este es uno de los datos que más sorprenden: una persona que domina la Lengua de Señas Mexicana no necesariamente entiende la lengua de señas utilizada en otro país.
Las lenguas de señas tienen historia, evolución y características propias. La ONU las reconoce como lenguas naturales estructuralmente distintas de las lenguas habladas.
También existe lo que se conoce como Sistema de Señas Internacionales, utilizado principalmente en encuentros internacionales y situaciones en las que personas sordas de distintos países necesitan comunicarse. Sin embargo, no sustituye a las lenguas de señas nacionales.
¿La Lengua de Señas Mexicana es una traducción del español?
Tampoco.
La Lengua de Señas Mexicana tiene su propia gramática, sintaxis y vocabulario, y su estructura puede ser diferente de la del español.
Además, la comunicación no depende únicamente de la posición de las manos. Las expresiones faciales, la mirada, el movimiento corporal y el uso del espacio también pueden modificar o complementar el significado de una seña.
Por eso, aprender algunas señas aisladas no equivale a dominar la LSM.
¿Cuándo surgió la Lengua de Señas Mexicana?
La LSM no fue creada de manera artificial.
De acuerdo con materiales educativos de la Secretaría de Educación Pública, se desarrolló de manera natural dentro de la comunidad sorda mexicana, a partir de señas que fueron compartidas, adaptadas y transmitidas entre sus integrantes.
Un momento importante en su historia ocurrió en el siglo XIX.
En 1867 se fundó en la Ciudad de México la Escuela Nacional para Sordomudos. En ese contexto educativo, los alumnos sordos utilizaban señas entre ellos, contribuyendo al desarrollo de una lengua compartida.
La historia de la LSM también tiene relación con la Lengua de Señas Francesa, aunque la lengua mexicana evolucionó y adquirió características propias dentro de la comunidad sorda del país.
La LSM es una lengua nacional
En México, la Lengua de Señas Mexicana tiene reconocimiento oficial como lengua nacional y forma parte del patrimonio lingüístico del país.
Además de la LSM, existen otras lenguas de señas utilizadas en comunidades específicas. La SEP, por ejemplo, identifica también la Lengua de Señas Maya Yucateca.
Esto es importante porque la diversidad lingüística no se limita a las lenguas habladas.
¿Por qué las lenguas de señas son un derecho?
La discusión no se limita a aprender a comunicarse con las manos.
El acceso a una lengua de señas puede estar relacionado directamente con otros derechos: educación, salud, información, empleo, participación social y acceso a la justicia.
La ONU señala que el acceso temprano a una lengua de señas y a servicios, incluida una educación de calidad en esa lengua, es fundamental para el desarrollo de las personas sordas.
La Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad también reconoce y promueve el uso de las lenguas de señas y establece que los Estados deben facilitar su aprendizaje y promover la identidad lingüística de las comunidades sordas.
Por eso, la falta de intérpretes, información accesible o atención en lengua de señas puede convertirse en una barrera para ejercer otros derechos.
¿Por qué se celebra el 23 de septiembre?
La fecha tiene un origen histórico.
El 23 de septiembre de 1951 se fundó la Federación Mundial de Sordos (WFD), organización internacional que trabaja por los derechos humanos, lingüísticos y culturales de las personas sordas.
La Asamblea General de la ONU aprobó en 2017 la resolución que estableció el 23 de septiembre como Día Internacional de las Lenguas de Señas. La primera celebración se realizó en 2018.
La fecha forma parte además de la Semana Internacional de las Personas Sordas, que en 2026 se desarrolla del 21 al 27 de septiembre.
¿Qué se conmemora en 2026?
Este año tiene una particularidad.
En 2026 se cumplen 75 años de la creación de la Federación Mundial de Sordos y 20 años de la adopción de la Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad.
El tema de 2026 es “Declarando los derechos humanos de las personas sordas”, con énfasis en que esos derechos también deben garantizarse mediante el reconocimiento, protección y promoción de las lenguas de señas nacionales.
Más que una forma de comunicarse
Hablar de lenguas de señas también significa hablar de identidad, cultura y diversidad lingüística.
No se trata simplemente de sustituir sonidos por movimientos de las manos. Son idiomas que han evolucionado dentro de comunidades y que permiten expresar ideas, emociones, conocimientos y experiencias.
En México, conocer la existencia y las características de la Lengua de Señas Mexicana permite entender algo fundamental: la inclusión no consiste únicamente en que una persona sorda pueda estar presente, sino en que pueda comunicarse, recibir información y ejercer sus derechos en su propia lengua.
Y quizá ese sea el dato más importante del 23 de septiembre: las lenguas de señas no son universales, no son una traducción del español y no son un lenguaje improvisado; son lenguas completas con historia, estructura e identidad.
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