Hace 62 años, el 17 de septiembre de 1964, abrió sus puertas en Chapultepec uno de los recintos culturales más importantes de México.
Hay lugares que funcionan como museos y otros que terminan convirtiéndose en símbolos de un país. El Museo Nacional de Antropología pertenece a la segunda categoría.
Un día como hoy, pero de 1964, fue inaugurada su actual sede en el Bosque de Chapultepec, en Ciudad de México, durante el gobierno de Adolfo López Mateos. Desde entonces, el recinto se convirtió en uno de los principales espacios para conocer la historia arqueológica y la diversidad cultural de México.
La construcción del museo fue un proyecto de gran escala encabezado por el arquitecto Pedro Ramírez Vázquez. El inmueble se levantó en apenas 19 meses, entre febrero de 1963 y septiembre de 1964, mientras equipos especializados trabajaban también en el traslado de piezas, colecciones y recursos museográficos desde la antigua sede de la calle de Moneda.
Un museo pensado para algo más que exhibir piezas
La nueva sede no fue concebida simplemente como un espacio para colocar objetos detrás de vitrinas.
El proyecto buscó integrar arquitectura, museografía, investigación y educación para acercar al público al pasado y al presente de los pueblos originarios de México.
El edificio fue diseñado alrededor de patios, áreas abiertas y salas de exhibición. Uno de sus elementos más reconocibles es el gran patio central, acompañado por el famoso “El Paraguas”, estructura que se convirtió en uno de los símbolos arquitectónicos del recinto.
La fachada también guarda uno de sus elementos distintivos: el relieve del águila y la serpiente realizado por el artista José Chávez Morado.
De la Piedra del Sol a las culturas indígenas contemporáneas
El Museo Nacional de Antropología reúne colecciones arqueológicas y etnográficas relacionadas con las distintas culturas que han formado parte de la historia de México.
Entre las piezas más conocidas que resguarda se encuentran la Piedra del Sol, la Coatlicue y diversos objetos provenientes de culturas como la mexica, maya, olmeca y zapoteca, además de colecciones dedicadas a pueblos indígenas contemporáneos.
Actualmente, el museo señala que cuenta con 11 salas arqueológicas y cinco etnográficas, dentro de un inmueble de alrededor de 45 mil metros cuadrados de construcción.
Una obra que también cambió la museografía mexicana
La inauguración del 17 de septiembre de 1964 representó algo más que la apertura de un nuevo edificio.
De acuerdo con el propio Museo Nacional de Antropología, el proyecto fue considerado innovador en su momento por la manera en que combinó arquitectura, investigación antropológica, museografía y comunicación con el público.
El nuevo recinto sustituyó al antiguo Museo Nacional de Antropología ubicado en la calle de Moneda, cuyas instalaciones ya resultaban insuficientes para conservar y exhibir adecuadamente las colecciones.
Por ello, durante los años previos a la inauguración se realizaron expediciones, excavaciones, intercambios y adquisiciones para enriquecer el acervo que sería trasladado al nuevo edificio. Entre 1951 y 1965, el museo incorporó cerca de 4 mil objetos arqueológicos.
17 de septiembre: una fecha para mirar el pasado de México
Más de seis décadas después de aquella inauguración, el Museo Nacional de Antropología continúa funcionando como un espacio dedicado a investigar, conservar, exhibir y difundir parte del patrimonio arqueológico y etnográfico de México.
Por eso, cada 17 de septiembre la fecha sirve también para recordar que detrás de sus enormes salas, esculturas y piezas arqueológicas existe una historia que comenzó mucho antes de que el museo abriera sus puertas.
El edificio nació en 1964, pero las historias que resguarda tienen miles de años.
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