Xochitepec no solamente es pozole, plaza, fiesta y uno de los Pueblos Mágicos de Morelos. Detrás de la vida cotidiana de este municipio existe una historia mucho más antigua que ahora investigadores buscan ordenar, explicar y, sobre todo, devolver a la comunidad.
El Museo del Campesino Doctor Emeterio González, ubicado en el centro de Xochitepec, prepara un nuevo guion museográfico como parte del proyecto Municipios Indígenas de Morelos, un trabajo interdisciplinario en el que participan especialistas del Centro INAH Morelos.
En entrevista con ALM Noticias, de El Adolfo Radio 91.9 FM, Berenice Rodríguez Hernández explicó que arqueólogos y especialistas en antropología social, antropología física, historia y medicina trabajan conjuntamente para construir una narrativa que permita comprender no solamente qué son las piezas resguardadas en el museo, sino qué cuentan acerca de quienes habitaron este territorio.
“Estamos conjuntando esfuerzos para realizar varios materiales que queremos que lleguen a la población de Xochitepec, al municipio en general. Uno de ellos es justamente el guion museográfico del Museo del Campesino”, explicó.
De una colección a una historia
El origen del museo está ligado al doctor Emeterio González, cronista y expresidente municipal, quien destinó el espacio y comenzó a reunir piezas arqueológicas y diversos objetos históricos.
Rodríguez Hernández destacó la importancia de reconocer esa labor inicial.
“Él justamente destinó este espacio, en donde ahora se reconoce que es el Museo del Campesino, y fue albergando piezas arqueológicas y otros objetos históricos”, relató.
Su iniciativa permitió conservar parte importante del patrimonio local. El nuevo reto es darle contexto.
Porque un museo no es simplemente una habitación llena de objetos antiguos. Cada pieza necesita dialogar con las demás y ayudar a responder preguntas: ¿quién la hizo?, ¿cuándo?, ¿para qué?, ¿qué estaba ocurriendo en este territorio?, ¿qué nos dice sobre quienes vivieron aquí?
“Aunque existían estas piezas y estos objetos históricos, todavía hacía falta construir una narrativa”, señaló la investigadora.
La investigación incorpora además información procedente de los archivos municipal y parroquial.
Y ahí han aparecido capítulos particularmente interesantes de la historia de Xochitepec.
Una historia indígena… y también afrodescendiente
Los documentos permiten observar las distintas identidades presentes durante el periodo colonial.
“En el archivo parroquial podemos ver las distintas identidades que se impusieron en la Colonia y que estuvieron presentes en Xochitepec”, explicó Rodríguez Hernández.
Entre ellas se encuentra la población indígena, pero también aparece un componente menos conocido de la historia local: la presencia afrodescendiente.
“También la identidad afrodescendiente, porque encontramos que en Xochitepec, en el archivo parroquial, están registrados esclavos”, detalló.
De acuerdo con la investigadora, estos registros corresponden a personas que se asentaban principalmente en las haciendas ubicadas alrededor de Xochitepec, entre ellas Hacienda del Puente y Chiconcuac, además de la propia cabecera municipal.
El museo, entonces, permitirá contar una historia bastante más compleja que una simple sucesión de fechas.
Un Xochitepec con raíces antiquísimas
Uno de los elementos que más ha sorprendido incluso a habitantes del municipio es la antigüedad de los vestigios conservados.
El museo resguarda alrededor de 300 piezas arqueológicas, buena parte de ellas relacionadas con la cultura olmeca.
“Hay algunas personas de la población que se están enterando que justamente en el territorio donde hoy es Xochitepec estuvo la cultura olmeca viviendo. Y bueno, ahora que lo conocen es asombroso para ellos”, contó la especialista.
Pero la historia prehispánica del municipio no termina ahí.
De acuerdo con Rodríguez Hernández, existen evidencias de distintas ocupaciones mesoamericanas, desde la olmeca hasta el Posclásico y el periodo de contacto con los españoles.
Las aproximadamente 300 piezas también fueron registradas ante el Instituto Nacional de Antropología e Historia, lo que permite documentarlas y contar con mecanismos para su identificación y protección.
Cuando los huesos también cuentan historias
La intención del proyecto no es llenar las paredes de fechas difíciles de recordar.
Se busca que cada objeto permita acercarse a las personas que vivieron aquí: cómo eran sus formas de vida, qué enfermedades padecían y qué procesos históricos atravesaron.
Entre los materiales estudiados existen incluso entierros humanos.
“El antropólogo físico, por ejemplo, pudo reconstruir casi en totalidad una mujer”, relató Rodríguez Hernández.
A partir del estudio de estos restos es posible reconstruir aspectos relacionados con la edad, enfermedades y condiciones de vida de quienes habitaron este territorio.
De pronto, la arqueología deja de ser una colección de piedras y fechas. El pasado vuelve a tener rostro.
Un museo para que los niños se reconozcan
Ese quizá sea uno de los objetivos más interesantes del proyecto.
El Museo del Campesino pretende convertirse en un espacio donde las nuevas generaciones de Xochitepec puedan encontrarse con su propia historia.
“La intención es que el museo no solamente sea un lugar donde se exhiban objetos, sino un espacio donde la comunidad también pueda reconocerse en términos de identidad”, explicó Rodríguez Hernández.
Y puso sobre la mesa una imagen particularmente poderosa: que las niñas y los niños del municipio puedan mirar una pieza olmeca y preguntarse por las personas que vivieron en el mismo territorio muchos siglos antes que ellos.
“Que los niños puedan verse a sí mismos cuando van y ven una pieza de la cultura olmeca, que piensen en quiénes fueron, cómo construyeron la zona arqueológica de Zazacatla”, señaló.
Zazacatla constituye una pieza fundamental de ese relato, aunque parte de sus vestigios han quedado afectados o cubiertos por el crecimiento urbano.
“Hacerlos conscientes de que ahí también se escribió la historia de Mesoamérica”, resumió la investigadora.
Una historia que todavía está viva
Pero Xochitepec tampoco cabe exclusivamente dentro de una vitrina.
Su identidad continúa manifestándose en prácticas comunitarias contemporáneas.
Rodríguez Hernández recordó, por ejemplo, que todavía se conserva la petición de lluvias, una tradición estrechamente relacionada con la identidad campesina de los pueblos de Morelos.
“Todavía, por ejemplo, conservan la petición de lluvias, que es algo que caracteriza a los pueblos campesinos de Morelos”, señaló.
Ahí está quizá el corazón del nuevo museo: conectar aquello que ocurrió hace siglos con el Xochitepec que sigue reuniéndose en sus calles, celebrando, comiendo, trabajando y reproduciendo prácticas comunitarias.
El proyecto es resultado de la colaboración entre el Centro INAH Morelos y el Ayuntamiento de Xochitepec, y se espera concluir el nuevo guion museográfico durante este año para posteriormente inaugurar esta nueva etapa del recinto.
¿Dónde está el Museo del Campesino?
El Museo del Campesino Doctor Emeterio González se encuentra en el primer cuadro de Xochitepec, frente a la Iglesia de San Juan Evangelista.
Así que el plan prácticamente se arma solo: caminar por el centro, darse una vuelta por el museo, conocer un poco de la historia del municipio y, siendo jueves, completar la expedición con uno de los tradicionales pozoles de Xochitepec.
Porque conocer el patrimonio tampoco tiene por qué sentirse como tarea escolar.
A veces basta con mirar con otros ojos el lugar por el que hemos pasado cientos de veces para descubrir que, debajo de nuestros pies, hay varios siglos de historias esperando ser contadas.
Descubre más desde Noticias Desde Otro Ángulo Mx
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
