El Gobierno de México anunció un ajuste histórico en la política arancelaria del azúcar, al elevar hasta 210.44 por ciento los impuestos de importación para este producto y sus derivados, una medida orientada a fortalecer la agroindustria cañera nacional.
De acuerdo con el Decreto publicado en el Diario Oficial de la Federación (DOF), la decisión busca equilibrar el mercado interno, afectado por una sobreoferta de azúcar que ha reducido la rentabilidad de productores y refinadores en el país.
El documento establece que las tasas específicas, anteriormente fijadas entre 0.33 y 0.39 dólares por kilogramo, se reemplazan por nuevos aranceles que van del 156 al 210.44 por ciento ad-valorem, dependiendo del tipo de producto.
Entre las fracciones arancelarias sujetas a incremento se encuentran el azúcar de caña y remolacha, los jarabes con aromatizantes o colorantes, y los azúcares líquidos refinados, estos últimos con el gravamen más alto.
La medida, puntualiza el decreto, no aplica a las exportaciones, por lo que su objetivo es exclusivamente proteger el mercado nacional frente a importaciones de bajo costo que amenazan la estabilidad de la cadena productiva.
El Gobierno Federal explicó que la decisión está alineada con los compromisos internacionales de México ante la Organización Mundial del Comercio (OMC) y forma parte de una estrategia económica que busca promover una economía justa, sostenible y competitiva, conforme al Plan Nacional de Desarrollo 2025–2030.
Con este ajuste, México refuerza su apuesta por proteger al campo, preservar empleos rurales y garantizar un equilibrio comercial más justo para los productores de azúcar del país.
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