Mylla Nikté Silvar obtuvo el tercer lugar en la XXVIII edición del Verano de Investigación en Ciencias y Humanidades de la UAEM, tras realizar un proyecto sobre los cambios que provoca un adenovirus en las células.
El interés por la ciencia comenzó para Mylla Nikté Silvar dentro de un laboratorio y terminó con un reconocimiento: la estudiante obtuvo el tercer lugar en el XXVIII Verano de Investigación en Ciencias y Humanidades de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM).
Durante su estancia en el Laboratorio de Virología Molecular del Centro de Investigación en Dinámica Celular, la joven participó en un proyecto que buscó conocer qué ocurre dentro de las células cuando son infectadas por un adenovirus.
Aunque el trabajo abordó procesos propios de la investigación científica, la experiencia permitió a la estudiante involucrarse directamente en el trabajo de laboratorio, aprender nuevas herramientas y acercarse a una posible trayectoria profesional en la ciencia.
De las aulas al laboratorio
Bajo la dirección del investigador Ramón A. González García-Conde y con la supervisión de la estudiante de Doctorado Regina Malpica, Mylla trabajó con técnicas de cultivo celular, inmunomarcaje y microscopía de fluorescencia.
El proyecto analizó los cambios que ocurren en determinadas proteínas de las células durante una infección por adenovirus. Los resultados permitieron observar modificaciones en la ubicación de estas proteínas dentro del núcleo celular, aportando elementos para entender mejor lo que sucede durante la infección.
Más allá del resultado académico, el Verano de Investigación representó para la estudiante una oportunidad para conocer de primera mano cómo se desarrolla una investigación y el trabajo que realizan los centros científicos en Morelos.
El valor de abrir las puertas de la ciencia
El reconocimiento también pone el foco en el papel que tienen los investigadores y estudiantes de posgrado en la formación de quienes comienzan a acercarse a la ciencia.
De acuerdo con la Academia de Ciencias de Morelos, el acompañamiento dentro de los laboratorios permite que los jóvenes desarrollen habilidades, conozcan nuevas herramientas y aprendan que la investigación parte de preguntas que deben comprobarse mediante experimentos y análisis.
El tercer lugar de Mylla Nikté Silvar reconoce su trabajo y dedicación, pero también muestra cómo una estancia de investigación puede convertirse en el primer paso para que estudiantes descubran una vocación científica.
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