¿Qué pasa cuando una residencia para adultos mayores ofrece alojamiento gratuito a estudiantes a cambio de convivencia? En la ciudad neerlandesa de Deventer, el modelo lleva más de una década funcionando.
El centro residencial y de cuidados Humanitas Deventer comenzó en 2012 un programa que permite a estudiantes universitarios vivir dentro de sus instalaciones sin pagar renta.
La condición es sencilla: dedicar alrededor de 30 horas al mes a convivir con los adultos mayores y participar en la vida cotidiana de la residencia como “buenos vecinos”. (Aanjaagteam)
Actualmente, el esquema contempla espacio para seis estudiantes, quienes viven en departamentos o habitaciones dentro del complejo, compartiendo el inmueble con alrededor de 160 residentes mayores, de acuerdo con reportes sobre el programa. (AgingCare)
Más que una habitación gratuita
Los estudiantes no forman parte del personal de atención ni sustituyen a los trabajadores de la residencia. Su papel consiste principalmente en generar convivencia y acompañamiento.
Entre las actividades que han realizado están organizar juegos y reuniones, ayudar con tecnología, acompañar a los residentes, participar en comidas, asistir a actividades y simplemente sentarse a conversar. (AARP International)
La idea surgió a partir de una necesidad doble: por un lado, aprovechar espacios disponibles dentro del centro y, por otro, incorporar mayor contacto con el exterior y nuevas generaciones a la vida cotidiana de los adultos mayores.
El modelo también establece que los estudiantes deben respetar la tranquilidad de los residentes. Su función es la de vecinos y acompañantes, no la de cuidadores profesionales.
Un modelo que se extendió
Humanitas Deventer fue una de las primeras experiencias en Países Bajos en incorporar estudiantes a una residencia de adultos mayores. La iniciativa llamó la atención dentro y fuera del país y posteriormente surgieron proyectos de convivencia intergeneracional similares en otros lugares. (Segunda Cámara)
Un análisis publicado por el Parlamento neerlandés señala que el caso de Humanitas sirvió de inspiración para otros proyectos en los que jóvenes y adultos mayores comparten espacios residenciales. (Segunda Cámara)
El caso de Deventer se ha convertido así en un ejemplo de vivienda intergeneracional, una alternativa que busca aprovechar espacios residenciales disponibles mientras genera oportunidades de convivencia entre personas de distintas edades.
Más de una década después de su puesta en marcha, la propuesta mantiene una premisa sencilla: un estudiante obtiene un lugar donde vivir y una persona mayor gana un vecino con quien compartir parte de su vida cotidiana.
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