La popular regla de multiplicar por siete la edad de un perro para conocer su equivalente humano no refleja cómo envejecen realmente los animales. La edad biológica de los lomitos depende de factores como su raza, tamaño, alimentación, actividad física y cuidados.
De acuerdo con información de Divulgación de la Ciencia de la UNAM, en colaboración con la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia, no existe una conversión exacta entre años humanos y años caninos, debido a que los perros envejecen a ritmos diferentes durante las distintas etapas de su vida.
¿Por qué no funciona la regla de los siete años?
La idea de que un año humano equivale a siete años de perro es una aproximación popular que simplifica demasiado el proceso de envejecimiento.
Los perros pueden experimentar cambios importantes durante sus primeros años de vida y posteriormente el ritmo de envejecimiento puede variar dependiendo de características individuales.
El tamaño también es un factor importante. En términos generales, las razas pequeñas suelen tener una mayor expectativa de vida que las razas grandes, por lo que no todos los perros envejecen de la misma manera.
La alimentación, la rutina diaria y los cuidados veterinarios también pueden influir en su desarrollo y longevidad.
Estas señales ayudan a conocer la edad de un perro
Para aproximarse a la edad biológica de un lomito, especialistas pueden observar diferentes características físicas y biológicas.
Una de ellas es el desgaste de los dientes, aunque esta señal debe interpretarse considerando otros factores.
Los ojos también pueden proporcionar información. La presencia de cataratas u otros cambios relacionados con la edad puede ser una señal del proceso de envejecimiento.
Otra herramienta son las pruebas epigenéticas, que permiten analizar cambios celulares relacionados con factores como el metabolismo, la nutrición y el ambiente.
Estas pruebas buscan establecer patrones que ayuden a estimar la edad celular y aspectos relacionados con la longevidad.
Los perros también atraviesan diferentes etapas
Más que asignar una cifra equivalente a la edad humana, la UNAM plantea observar las diferentes etapas de desarrollo de los perros.
Cachorro: corresponde al periodo que va desde el nacimiento y durante su etapa de crecimiento rápido.
Adulto joven: comienza cuando el perro alcanza su madurez física.
Adulto maduro: comprende el periodo posterior a la madurez y puede extenderse hasta aproximadamente el 25 por ciento de su expectativa de vida.
Edad avanzada: corresponde a una etapa asociada con el deterioro propio del envejecimiento y puede estar acompañada por enfermedades.
Etapa terminal: es el periodo final de vida asociado con una enfermedad avanzada y puede presentarse en diferentes momentos, dependiendo de las condiciones de cada animal.
Por ello, la edad cronológica no cuenta toda la historia de un perro. Dos lomitos con la misma cantidad de años pueden presentar condiciones físicas completamente distintas.
Conocer su etapa de vida y observar cambios en dientes, ojos, movilidad, comportamiento y estado general puede ayudar a identificar cuándo requiere una atención veterinaria más cercana.
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