Más de 11 años detrás de un puesto de juguetes han convertido a doña Roselia Gálvez en parte de la historia cotidiana del Mercado Adolfo López Mateos (ALM), donde ha visto pasar generaciones de familias cuernavacenses.
Roselia llegó al mercado hace más de una década y desde entonces se ha dedicado a la venta de juguetes. En ese tiempo, recuerda haber visto crecer a niñas y niños que acudían con sus familias y que ahora, convertidos en jóvenes, regresan para saludarla.
Algunos incluso llegaron a llamarla “abuelita”, un gesto que, dice, representa una de las mayores satisfacciones que le ha dejado su trabajo como comerciante.
“Uno los ve crecer”, cuenta al recordar a quienes durante años han visitado su puesto y con quienes ha construido una relación que va más allá de la compra y venta.
Su trayectoria también ha estado marcada por momentos complicados, entre ellos los sismos que han afectado a la región. Sin embargo, destaca que los años en el ALM también le han dejado amistades con otros comerciantes y clientes.
Para Roselia, el mercado representa no sólo una fuente de ingresos, sino un espacio donde las historias de quienes venden y compran se cruzan todos los días.
Por ello, invitó a las familias a visitar el Mercado Adolfo López Mateos y conocer su puesto de juguetes, donde ofrece productos a precios accesibles.
El local se encuentra antes de la sección de zapaterías, a un costado de las aguas frescas Dani y las recargas con Memo.
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