El cielo de Centroamérica tendrá este jueves 27 de agosto uno de los últimos espectáculos astronómicos del año: un eclipse lunar parcial que llevará al 96.2 por ciento de la Luna a quedar dentro de la sombra de la Tierra.
Aunque el fenómeno no alcanzará la totalidad, la cobertura será suficiente para que el satélite natural adquiera una tonalidad cobriza o rojiza durante el momento de mayor oscurecimiento.
La particularidad para Centroamérica es que el eclipse podrá observarse completo desde los países de la región, siempre que las condiciones meteorológicas permitan una buena visibilidad.
¿Qué países podrán ver todo el eclipse?
El fenómeno podrá seguirse de principio a fin desde Guatemala, Honduras, El Salvador, Nicaragua, Costa Rica y Belice, territorios que comparten el horario UTC−6.
En estos seis países, la secuencia del eclipse comenzará la noche del jueves y concluirá durante la madrugada del viernes 28 de agosto.
Panamá también podrá observar todas las etapas, aunque sus horarios serán una hora posteriores debido a que utiliza el huso horario UTC−5.
Estos son los horarios del eclipse
Para Guatemala, Honduras, El Salvador, Nicaragua, Costa Rica y Belice, el fenómeno tendrá las siguientes etapas:
- 7:23 p.m.: comienza la fase penumbral. La Luna entra en la zona exterior de la sombra terrestre, aunque el cambio será difícil de distinguir a simple vista.
- 8:33 p.m.: inicia la fase parcial, cuando la sombra más oscura de la Tierra comienza a cubrir visiblemente el disco lunar.
- 10:12 p.m.: llega el máximo del eclipse. En ese momento, el 96.2 por ciento de la Luna estará dentro de la umbra y el satélite podrá adquirir sus tonos más rojizos.
- 11:52 p.m.: termina la fase parcial y la sombra comienza a retirarse del disco lunar.
- 1:01 a.m. del viernes 28: concluye el eclipse, cuando la Luna abandona por completo la penumbra terrestre.
En Panamá, los horarios serán 8:23 p.m., 9:33 p.m., 11:12 p.m., 12:52 a.m. y 2:01 a.m., respectivamente.
¿Por qué la Luna puede verse roja?
Durante un eclipse lunar, la Tierra se coloca entre el Sol y la Luna y bloquea parte de la luz solar que normalmente ilumina al satélite.
Sin embargo, la atmósfera terrestre desvía parte de esa luz hacia la Luna. Los tonos azules se dispersan con mayor facilidad, mientras que las longitudes de onda rojizas consiguen atravesar la atmósfera y alcanzar la superficie lunar.
Por eso, durante la fase de mayor cobertura, la Luna puede adquirir una apariencia rojiza, naranja o cobriza, un efecto que suele asociarse con la llamada «Luna de sangre».
En esta ocasión, sin embargo, no se tratará de un eclipse lunar total: una pequeña parte del disco permanecerá fuera de la sombra terrestre durante todo el fenómeno.
¿Cómo observar el eclipse?
No se necesita equipo especial para disfrutar de un eclipse lunar. A diferencia de los eclipses solares, observar la Luna directamente no representa un riesgo para la vista.
Lo recomendable es buscar un sitio con poca contaminación lumínica y una vista despejada hacia el cielo. Unos binoculares o un telescopio pueden ayudar a apreciar con mayor detalle los cambios en la superficie lunar.
La visibilidad dependerá principalmente de las condiciones meteorológicas de cada zona. Si hay nubes o lluvias durante la noche, el fenómeno podría quedar oculto parcialmente.
Para quienes tengan cielos despejados, la noche del 27 de agosto ofrecerá la oportunidad de seguir paso a paso un eclipse que rozará la totalidad y que podrá observarse completo desde buena parte de Centroamérica.
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