Felipe Hernández, un hombre de 64 años, falleció tras ser agredido físicamente por uno de sus hijos, en un trágico suceso que destapó años de violencia y denuncias previas. La víctima había presentado más de diez denuncias por maltrato y acoso en contra de sus propios hijos, sin que las medidas legales previas lograran evitar la escalada del conflicto.
Según testigos y reportes policiales, tras la agresión, Hernández logró salir del local por sus propios medios, cruzó la calle y se desplomó momentos después. Vecinos y personas en la zona, algunas con conocimientos médicos, intentaron reanimarlo, pero lamentablemente no fue posible salvarle la vida. Sus últimas palabras fueron desgarradoras: “Me han pegado mis hijos”.
El abogado de Felipe, Eduardo Simó, y su hermano, José Hernández, revelaron que el conflicto familiar se intensificó en los últimos años, especialmente tras la separación de Felipe de su exesposa hace aproximadamente 12 años. La tensión aumentó cuando Felipe inició una nueva relación sentimental, lo que habría provocado un acoso sostenido por parte de sus hijos.
En el centro de las disputas familiares, se encontraba una controversia económica: los hijos acusaban a Felipe de no aportar económicamente, pero su abogado y hermano aclararon que él había cedido gran parte de su patrimonio —incluyendo una sociedad con varios inmuebles— a su exesposa e hijos durante la separación. Solo conservó la tienda de tejidos, un negocio heredado de su padre, y dos plazas de garaje, cuyos alquileres habrían sido motivo de discusión reciente.
Familiares de Felipe expresaron su intención de reactivar las denuncias anteriores, muchas de las cuales no llegaron a juicio, para que sean consideradas en el proceso judicial actual por homicidio.
Situación judicial:
El juzgado de guardia de Molina de Segura dictó prisión provisional, comunicada y sin fianza, para el hijo mayor de Felipe, de 35 años y licenciado en Derecho, como presunto autor del homicidio.
Por su parte, la hija, de 31 años y médico, quien estuvo presente durante la agresión, quedó en libertad provisional con obligación de comparecencia periódica y está investigada por posible omisión del deber de socorro.
El auto judicial considera que existen indicios suficientes para señalar que el hijo mayor fue responsable del homicidio de un hombre que fue «maltratado psicológicamente durante años».
Previo a su muerte, Felipe había interpuesto entre ocho y doce denuncias por violencia, incluyendo reportes de robos, acoso en el trabajo y amenazas como “no vamos a parar hasta que te pase algo”. Además, solicitó órdenes de alejamiento en al menos tres ocasiones, las cuales no fueron concedidas, dejando en evidencia fallas en la protección a víctimas de violencia familiar.
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