Nacida tras una huelga en los 80, la Pascual Boing se consolidó como una de las cooperativas más importantes del país.
La Cooperativa Pascual es uno de los casos más representativos de organización obrera en México, al tratarse de una empresa gestionada colectivamente por sus propios trabajadores y que surgió tras una histórica huelga en la década de los años ochenta.
La empresa original, Pascual S.A., fue fundada entre finales de los años treinta y principios de los cuarenta por Rafael Víctor Jiménez Zamudio, posicionándose con el paso del tiempo como una marca competitiva en el mercado mexicano de refrescos y jugos, llegando a disputar presencia con grandes compañías transnacionales.
Entre sus productos más conocidos destacaron los refrescos Lulú y Pascual, así como los jugos Boing, elaborados con base en fruta natural, lo que le permitió ganar popularidad entre los consumidores.
El punto de quiebre ocurrió en 1982, cuando tras un aumento salarial obligatorio decretado por el gobierno federal, el propietario se negó a cumplirlo argumentando falta de recursos, lo que derivó en un paro laboral por parte de los trabajadores.
La huelga se extendió durante varios años y estuvo marcada por episodios de violencia, así como por el respaldo de diversos sectores sociales y sindicales, entre ellos el Sindicato de Trabajadores de la UNAM y organizaciones políticas y culturales.
En 1985, tras el cierre de la empresa original y el remate de sus activos, los propios trabajadores adquirieron la planta y reorganizaron la producción, dando origen a la Sociedad Cooperativa Trabajadores de Pascual S.C.L., el 27 de mayo de ese año.
A partir de entonces, la cooperativa operó bajo un modelo de gestión colectiva, con participación directa de los trabajadores en las decisiones y administración de la empresa, lo que permitió su continuidad y crecimiento en el mercado nacional.
Actualmente, la Cooperativa Pascual mantiene operaciones con plantas en estados como Hidalgo y Querétaro, además de una presencia consolidada en el mercado de bebidas en México, siendo considerada un ejemplo de empresa social y de organización obrera que logró sostenerse durante más de cuatro décadas.
Su caso es citado frecuentemente como un modelo alternativo a las grandes corporaciones tradicionales, al basarse en la propiedad colectiva y el trabajo organizado.
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