En el poblado de Tejalpa, en el municipio de Jiutepec, la comunera Doña Vicenta García Calderón se ha convertido en un ejemplo de cómo el trabajo comunitario y la participación de las mujeres ayudan a proteger la naturaleza y fortalecer la vida en comunidad.
Bajo el sol del campo, Doña Vicenta sostiene con orgullo un jitomate recién cosechado, fruto de una jornada de trabajo junto a otros comuneros. Para ella, cada cosecha demuestra que es posible producir alimentos mientras se cuida el entorno natural, particularmente el Área Natural Protegida El Texcal.
“Mi nombre es Vicenta García Calderón, soy del pueblo de Tejalpa”, comparte mientras termina la cosecha junto a sus compañeras y compañeros, después de varios cortes que han dado resultado al esfuerzo colectivo.
El cultivo forma parte de proyectos productivos impulsados por la comunidad con apoyo institucional. Los recursos que se obtienen se reinvierten en insumos, nutrientes y nuevas siembras, creando un ciclo que ayuda a fortalecer la economía local y mantener activo el territorio.
Además de trabajar la tierra, Doña Vicenta ha participado en el Comité de Bienes Comunales y actualmente colabora en el vivero de la comunidad, donde se promueve la conservación ambiental y el trabajo conjunto.
La comunera recuerda que antes muchas mujeres permanecían en casa y participaban poco en las decisiones comunitarias. Hoy, asegura, la situación ha cambiado. “Ahora ya hay igualdad, trabajamos en conjunto”, afirma.
Para Doña Vicenta, ser mujer también significa participar, producir y aportar al bienestar colectivo. Su historia refleja cómo la organización social y la participación femenina ayudan a proteger el territorio y abrir nuevas oportunidades para las comunidades.
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