El gobierno de Estados Unidos lanzó una nueva estrategia para blindar sus sistemas digitales, y el encargado de vigilar la ciberseguridad será nada menos que el FBI, apoyado con herramientas de inteligencia artificial (IA).
La decisión forma parte de un plan impulsado por el presidente Donald Trump, quien busca reforzar la seguridad nacional ante posibles ataques cibernéticos y amenazas tecnológicas que puedan afectar al gobierno o a sectores clave del país.
De acuerdo con la llamada Estrategia Cibernética para Estados Unidos, el plan contempla varias acciones para proteger redes gubernamentales, infraestructura crítica y tecnologías emergentes.
Entre los principales objetivos están modernizar las redes del gobierno federal, proteger sistemas estratégicos, fortalecer el talento tecnológico y responder a amenazas en el ciberespacio.
El director del FBI, Kash Patel, explicó que la idea es crear un sistema capaz de detectar y frenar ataques digitales que pongan en riesgo áreas consideradas críticas.
Entre esos sectores están energía, transporte, comunicaciones, finanzas, salud, agricultura y tecnología, que podrían ser blanco de ciberataques o espionaje digital.
Además, autoridades estadounidenses planean probar parte de esta estrategia en programas piloto en Texas, para analizar cómo funcionan las medidas de seguridad antes de aplicarlas a mayor escala.
El plan también contempla restringir o revisar operaciones de empresas tecnológicas consideradas de riesgo dentro de las cadenas de suministro del gobierno federal.
Con esta estrategia, Washington busca fortalecer su defensa digital en medio de un escenario global donde la guerra tecnológica y los ataques cibernéticos se han vuelto cada vez más frecuentes.
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