Cada Día Internacional de la Mujer, entre miles de mujeres que salen a las calles, también camina un padre. Lleva una manta rosa con la foto de su hija y una frase que duele leer: “No me olviden, falto yo”.
Él es José Luis Castillo, quien desde hace 17 años busca a su hija Esmeralda Castillo Rincón, desaparecida el 19 de mayo de 2009 en Ciudad Juárez cuando tenía apenas 14 años.
Ese día quedó marcado para siempre en su memoria. José Luis estaba enfermo y Esmeralda se quedó cuidándolo en casa, incluso faltó a la escuela por estar con él. Pero él le pidió que sí fuera a clases para no perder otro día. La acompañó hasta la puerta de la casa.
Fue la última vez que la vio.
Desde entonces, cada 8 de marzo sale a marchar. Camina entre la multitud con la foto de su hija, lanza brillantina rosa al aire y avanza con la esperanza de que su historia no se olvide.
Muchas mujeres que participan en la marcha se acercan a abrazarlo, le dicen que no está solo y gritan el nombre de Esmeralda.
Con los años el camino se ha vuelto más pesado. José Luis ya es un hombre mayor, pero no se ha rendido. En 2013 la Fiscalía intentó cerrar el caso asegurando que su hija ya no estaba en este mundo, pero él se negó a aceptarlo porque, dice, nunca presentaron pruebas reales.
Este 8 de marzo de 2026, volvió a salir a marchar.
Lo hizo con la misma esperanza que ha tenido durante 17 años: volver a abrazar a su hija.
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