México genera más de 44 millones de toneladas de residuos sólidos urbanos al año, y una gran parte proviene de envases y empaques de productos de consumo, de acuerdo con datos de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT).
Ante este panorama, la industria del empaque está rediseñando materiales para que sean más fáciles de reciclar y reduzcan su impacto ambiental.
Durante temporadas de alto consumo como San Valentín, el Buen Fin o las fiestas decembrinas, aumenta la cantidad de envolturas, cajas y plásticos que terminan en la basura pocos días después de ser utilizados.
Por ello, empresas y fabricantes están apostando por empaques “monomateriales”, hechos con un solo tipo de plástico, lo que facilita su reciclaje y reincorporación a la cadena productiva.
Además, se están aplicando tecnologías como MDO, que permiten fabricar empaques más delgados pero resistentes, usando menos plástico sin afectar la protección del producto.
Un estudio global de **McKinsey & Company reveló que el 51 % de los consumidores considera el impacto ambiental del empaque al momento de comprar, por lo que la reciclabilidad se está volviendo un factor clave.
Especialistas señalan que la separación correcta de la basura en casa sigue siendo fundamental, ya que los empaques deben estar limpios, secos y separados de residuos orgánicos para que puedan reciclarse.
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