El presidente de España, Pedro Sánchez, dejó claro que su país no quiere entrarle a la guerra contra Irán, lo que ya le provocó un fuerte choque con el gobierno de Estados Unidos.
Desde el Palacio de La Moncloa, el mandatario retomó el lema “No a la guerra” y criticó la ofensiva militar que Estados Unidos e Israel lanzaron contra Irán. Según dijo, su postura es que el conflicto debe resolverse por la vía diplomática y respetando el derecho internacional.
La tensión subió cuando el presidente estadounidense Donald Trump anunció que rompería relaciones comerciales con España, asegurando que el país europeo “no tiene nada que necesiten” y cuestionando su decisión de no permitir el uso de bases militares en territorio español.
Se trata de las bases de Rota y Morón, en Andalucía, que Washington buscaba usar como parte de un operativo militar contra Irán. Sin embargo, el gobierno español se negó a autorizarlo.
Sánchez respondió que aunque su gobierno no respalda al régimen iraní, tampoco está de acuerdo con responder con ataques militares. “No se puede responder a una ilegalidad con otra”, señaló.
El gobierno español explicó que el convenio militar entre ambos países establece que las bases no pueden usarse para operaciones de guerra sin autorización previa, especialmente si no cuentan con respaldo internacional.
Mientras tanto, el conflicto en Medio Oriente sigue escalando. De acuerdo con reportes locales, los ataques ya han dejado más de mil personas muertas, mientras Irán respondió lanzando misiles contra objetivos estadounidenses en varios países de la región.
En medio de la tensión, varios líderes europeos salieron a respaldar a España y advirtieron que la Unión Europea podría actuar si las amenazas comerciales de Estados Unidos avanzan.
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