Se movió el tablero en Cuba. Después de más de 60 años con el Estado llevando casi todo el control, ahora sí van a dejar que empresas estatales y negocios privados se junten y hagan sociedad legalmente.
Desde abril podrán armar empresas mixtas con chance de contratar gente, poner sueldos, abrir locales y hasta vender fuera del país. Básicamente, más libertad para moverse… pero con límites claros: salud, educación y lo militar siguen intocables.
Este giro no es casualidad. La isla trae broncas económicas pesadas: menos turismo, falta de dólares y el embargo de Estados Unidos apretando. Mientras tanto, los negocios privados han ido creciendo y ya mueven buena parte del comercio.
Con esta jugada, el gobierno busca meterle oxígeno a la economía sin soltar el volante. Es un cambio grande para un país que durante décadas cerró la puerta a este tipo de alianzas. Ahora la duda es si este “mitad y mitad” alcanza para sacar a flote la cosa o si la crisis seguirá pegando.
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