Los hechos violentos registrados este domingo en Morelos y en otras partes del País impactaron de manera directa en el servicio de transporte público de pasajeros, que este lunes opera apenas al 50 por ciento de su capacidad habitual.
La reducción obedece a la baja en el número de usuarios, derivada de la suspensión de clases y del temor generado entre la población tras los recientes episodios de violencia.
En entrevista, Dagoberto Rivera Jaimes, presidente de la Federación Auténtica del Transporte (FAT), solicitó al Gobierno estatal reforzar las condiciones de seguridad para garantizar la prestación del servicio.
“Necesitamos mayor presencia y vigilancia en las bases y recorridos. Hay preocupación y pánico entre los choferes por la ola de violencia”, afirmó.
El dirigente transportista explicó que solicitaron el reforzamiento de la seguridad en las bases de rutas para evitar posibles ataques o incidentes que pongan en riesgo tanto a operadores como a pasajeros.
Además del clima de inseguridad, el sector enfrenta un déficit de operadores estimado en 20 por ciento. Rivera Jaimes reconoció que varios conductores han optado por abandonar las rutas tradicionales para integrarse a plataformas digitales, donde consideran que obtienen mejores ingresos y mayor flexibilidad.
La combinación de menor demanda, temor entre choferes y falta de personal ha provocado ajustes temporales en frecuencias y recorridos, lo que afecta la movilidad en distintos municipios de la entidad.
Transportistas advirtieron que, de no mejorar las condiciones de seguridad, el servicio podría seguir operando de manera limitada en los próximos días.
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