En México, clínicas y hospitales atienden en promedio a tres niñas, niños y adolescentes al día por agresiones ocurridas dentro de planteles educativos. La mayoría de los casos corresponde a golpes y fracturas, aunque también se reportan ingresos por afectaciones emocionales como depresión.
Entre 2022 y 2024, las hospitalizaciones de menores por violencia física en escuelas pasaron de 61 a mil 58 casos, un incremento superior a mil 600 por ciento, de acuerdo con datos de la Red por los Derechos de la Infancia en México (Redim), elaborados con base en cifras oficiales del sector salud.
Especialistas advierten que el salto es abrupto, pero no necesariamente responde a un fenómeno nuevo. La violencia escolar, sostienen, ha sido persistente desde hace más de una década, con picos en distintos años. La diferencia es que ahora existe un mayor registro hospitalario de los casos graves.
Las cifras se dan en un contexto nacional marcado por la violencia estructural. En el país, en promedio, 2.3 niñas, niños y adolescentes son asesinados cada día.
El 2024 se convirtió en el año con más hospitalizaciones de menores por violencia física en escuelas desde que se tiene registro, en 2010. La Redim precisó que los datos preliminares de 2025 presentan subregistro, por lo que aún no reflejan la dimensión real del problema.
“La infancia es uno de los grupos más invisibilizados: no vota, no decide presupuestos y suele quedar fuera de las prioridades públicas”, advirtió Jesús Villalobos, integrante del Consejo Directivo de Redim y de la organización Utopía AC.
Para especialistas, el reto no sólo está en atender las consecuencias médicas, sino en intervenir de manera temprana dentro de las comunidades escolares para evitar que la violencia escale hasta requerir hospitalización.
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