OpenAI tiene claro que la publicidad dentro de ChatGPT puede convertirse en un negocio de alto valor. Tanto, que la compañía ya estaría fijando tarifas superiores a las de la televisión tradicional, de acuerdo con fuentes citadas por The Information.
Según el medio especializado, OpenAI planea cobrar alrededor de 60 dólares por cada mil impresiones (CPM) en anuncios dentro de su chatbot, una cifra considerada elevada incluso frente a estándares del mercado publicitario digital y comparable con los costos que se manejan en transmisiones de la NFL.
El alto precio, sin embargo, contrasta con las limitaciones actuales de la plataforma. A diferencia de Google o Meta, OpenAI todavía no cuenta con herramientas avanzadas de medición que permitan a los anunciantes rastrear conversiones, atribución o desempeño detallado de las campañas. La empresa ha señalado que, en una primera etapa, solo ofrecerá métricas “de alto nivel”.
Para Gennaro Cuofano, fundador de The Business Engineer, la estrategia responde a una lógica clara: capitalizar de inmediato una audiencia que supera los 400 millones de usuarios, aun sin contar con una infraestructura publicitaria madura. Se trata de “vender alcance ahora y construir atribución después”, una fórmula similar a la que utilizó Facebook en sus primeros años, cuando priorizó el crecimiento de usuarios antes de perfeccionar sus sistemas de medición.
El movimiento también obedece a una necesidad financiera. Documentos internos citados previamente proyectan que OpenAI podría registrar pérdidas operativas por hasta 74 mil millones de dólares hacia 2028, impulsadas principalmente por los elevados costos de operación de sus modelos de inteligencia artificial.
De acuerdo con la información disponible, los anuncios comenzarían a mostrarse en las próximas semanas únicamente para usuarios gratuitos y del plan Go en Estados Unidos. Las suscripciones Plus, Pro, Business y Enterprise permanecerán libres de publicidad.
OpenAI ha asegurado que los anuncios no influirán en las respuestas del chatbot, que no se venderán datos derivados de conversaciones y que se evitarán temas sensibles como salud mental o política.
El reto inmediato para la compañía será demostrar que este modelo puede escalar más allá de presupuestos experimentales. Para competir con gigantes como Google, Meta o Amazon, OpenAI deberá desarrollar una infraestructura de medición robusta y construir relaciones con agencias publicitarias que hoy aún no forman parte de su ecosistema.
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