En el marco de las fiestas patronales de San Sebastián, el barrio homónimo celebra cada 21 de enero los Tiznados, considerado uno de los carnavales más antiguos y menos domesticados del municipio.
A diferencia del desfile de chinelos, los Tiznados representan la celebración de barrio, sin escenario ni permisos, y marcan simbólicamente el inicio del tiempo carnavalesco, momento en que se relajan las normas y la comunidad se permite la risa y la transgresión ritual.
Los participantes se cubren rostro y cuerpo con tizne, hollín o carbón, un símbolo de ruptura del orden cotidiano, igualdad temporal, burla a jerarquías y contacto con lo colectivo y primitivo. Durante la fiesta, recorren calles, interactúan con vecinos y visitantes, bailan y juegan, todo dentro de un código comunitario que evita la agresión.
La celebración combina elementos religiosos y prehispánicos: honra al santo patrono, pero conserva la inversión del orden, la catarsis colectiva y el uso del cuerpo como lenguaje, transmitidos de generación en generación.
A diferencia de otras festividades que se vuelven espectáculo, los Tiznados mantienen su esencia comunitaria, adaptándose sin perder su carácter original, recordando que la cultura de Tepoztlán vive en la calle, el cuerpo, la risa y el tizne.
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