México se ubica entre los países con mayores niveles de agotamiento laboral a nivel mundial, una situación que ya afecta de manera directa la salud mental, física y el desempeño de millones de trabajadores. De acuerdo con el estudio La Fuerza Laboral del Futuro, elaborado por Adecco, el 67% de los mexicanos ha experimentado burnout en algún momento de su vida laboral, lo que coloca al país como el noveno con más trabajadores agotados en el mundo.
Especialistas advierten que, a diferencia del cansancio común que se recupera con descanso, el agotamiento laboral surge cuando las exigencias físicas y mentales se prolongan en el tiempo y se combinan con factores como jornadas extensas, metas inalcanzables, presión constante, falta de descanso, autoexigencia y un débil equilibrio entre la vida laboral y personal.
De acuerdo con Mayo Clinic, el burnout es un tipo de estrés crónico que provoca desgaste físico y emocional, acompañado de sentimientos de inutilidad, impotencia y vacío, lo que incrementa el riesgo de desarrollar depresión. En México, la magnitud del problema es tal que el estrés ya es reconocido como una enfermedad laboral en la Ley Federal del Trabajo.
El director de Recursos Humanos de Adecco, Salvador de Antuñano, explicó que el agotamiento laboral no solo impacta la salud de las personas, sino también la productividad de las organizaciones, al afectar la creatividad, la toma de decisiones y el desempeño general, además de incrementar el ausentismo y la rotación de personal.
Estudios de la Academia Nacional de Ciencias, Ingeniería y Medicina identifican varias fases del burnout. La primera es la hiperactividad, donde el trabajador incrementa su esfuerzo para responder a mayores demandas. Posteriormente aparece el agotamiento, caracterizado por fatiga, pérdida de energía y síntomas de ansiedad. Más adelante surge el deterioro cognitivo, con pérdida de motivación y señales de depresión.
En etapas avanzadas, el aislamiento social, el insomnio, los dolores físicos y trastornos gastrointestinales se vuelven frecuentes, hasta derivar en enfermedades crónicas. En la fase más grave, el burnout puede desencadenar padecimientos cardiovasculares, autolesiones e incluso el suicidio.
Adecco advierte que cuando las empresas no identifican a tiempo las señales del desgaste laboral, los efectos escalan rápidamente, afectando el clima organizacional, elevando los conflictos internos y deteriorando los resultados.
Ante este panorama, especialistas coinciden en que las organizaciones deben crear entornos de apoyo y cuidado, priorizando la salud mental y emocional de sus colaboradores. Entre las recomendaciones destacan aprender a identificar los síntomas del agotamiento, solicitar apoyo a líderes o áreas de recursos humanos, acudir con profesionales de la salud, establecer límites claros entre trabajo y vida personal, practicar el autocuidado y fijar metas realistas.
Atender el burnout de manera oportuna, concluyen, no solo protege a los trabajadores, sino que también es clave para sostener la productividad y el bienestar dentro de las empresas.
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