Los bosques templados de Michoacán ya comenzaron a teñirse de naranja y negro. Millones de mariposas monarca han llegado a México tras recorrer más de cuatro mil kilómetros desde Canadá y Estados Unidos, dando inicio a uno de los fenómenos migratorios más impresionantes del mundo.
Con su arribo también comenzó la temporada 2025-2026 de visitas a los santuarios, espacios donde hibernan durante el invierno y que se convierten en un espectáculo natural único. Quienes buscan presenciar este momento pueden visitar tres puntos clave dentro de la Reserva de la Biósfera Mariposa Monarca.
El Rosario, en Ocampo, es el santuario más emblemático: un lugar donde los oyameles se cubren por completo de mariposas a 3,600 metros sobre el nivel del mar. Los recorridos pueden hacerse a pie o a caballo con guías certificados y durante la visita hay restaurantes, venta de artesanías, áreas de descanso y actividades ecoturísticas. La zona opera de noviembre a febrero o marzo, con acceso de 9 a 17 horas.
Otro punto imperdible es Sierra Chincua, ubicada a 10 kilómetros de Angangueo, donde el paisaje incluye riachuelos, miradores y senderos que pueden recorrerse caminando entre 45 minutos y una hora, o a caballo. También cuenta con servicios básicos como comida, estacionamiento y artesanías.
Para quienes buscan una experiencia más tranquila, Senguio ofrece caminatas extensas, rutas controladas y vistas panorámicas. Se puede subir en vehículo en aproximadamente una hora o caminar tres horas entre bosques fríos y senderos pedregosos. El santuario dispone de cabañas, venta de alimentos, souvenirs y el Mirador del Japonés, un punto desde el que se observan montañas y nubes llenas de mariposas.
La visita a estos espacios requiere responsabilidad absoluta. Para proteger a las monarca las autoridades recomiendan seguir las indicaciones de los guías, permanecer en los senderos, usar ropa abrigadora y calzado antiderrapante, llevar agua y dinero en efectivo para el pago de cuotas comunitarias, así como llegar temprano.
Está prohibido fumar, encender fuego, usar flash en fotografías, hacer ruido excesivo, ingresar alimentos o mascotas y, especialmente, tocar mariposas vivas o muertas, ya que el simple contacto puede impedir que continúen su ciclo natural.
La llegada de la mariposa monarca no solo representa un atractivo turístico, sino una señal de equilibrio ambiental que depende del clima, del bosque y del respeto de quienes la visitan.
La temporada ya inició y este invierno el cielo volverá a pintarse de naranja; presenciarlo es un privilegio y cuidarlo es responsabilidad de todos.
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