El robo de agua, conocido como “huachicol azul”, se ha convertido en un negocio altamente rentable para el crimen organizado, que genera hasta 52 millones de pesos al mes en el Estado de México, donde recientemente autoridades detectaron 138 tomas clandestinas y aseguraron más de 300 pipas usadas para traficar el agua robada en 48 municipios.
El operativo “Caudal”, puesto en marcha por el gobierno mexiquense, incluyó 189 inmuebles cateados, donde se localizaron 51 pozos y 138 tomas ilegales. Además, se aseguraron 37 vehículos adaptados para transportar el agua y se detuvo a siete personas en flagrancia. Cada pipa podría generar aproximadamente 162 mil pesos al mes de manera ilícita, según el informe de la organización Connecta.
Para extraer el agua, los huachicoleros utilizan métodos rudimentarios y herramientas especializadas para perforar tuberías y controlar la presión del líquido. Posteriormente, modifican camionetas y vagonetas con bombas hidráulicas y contenedores, permitiendo un transporte ágil según la demanda. Entre 2019 y 2022, se contabilizaron 131 mil 603 tomas clandestinas en la red pública del país, siendo Aguascalientes, Nayarit y el Estado de México las entidades más afectadas.
El precio de una pipa de 10 mil litros de agua robada oscila entre mil y 1,500 pesos, e incluso llega a 2 mil pesos en momentos de sequía. Los principales clientes son personas afectadas por fugas, escasez estacional o falta de servicio en asentamientos irregulares, así como viviendas particulares.
En Ecatepec, municipio más poblado del país con más de 1.6 millones de habitantes, al menos una de cada diez casas se abastece de agua mediante pipas, según el Censo Nacional de Gobiernos Municipales del INEGI, reflejando la magnitud del problema en la zona metropolitana.
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