En un entorno dominado por la exigencia académica, la presión social y la constante comparación digital, el descanso se ha convertido en un lujo que muchos jóvenes ya no se permiten. La llamada grind culture —la cultura del esfuerzo extremo— ha transformado el uso del tiempo libre en motivo de culpa y ansiedad.
Durante el evento Mind Matters, realizado por el American Institute of Monterrey (AIM), especialistas y estudiantes analizaron el impacto de esta tendencia que glorifica la hiperproductividad desde edades tempranas. El encuentro abrió un espacio para discutir cómo las expectativas familiares y sociales moldean una generación que siente que nunca hace lo suficiente.
De acuerdo con el Center for Digital Thriving de la Universidad de Harvard, el 53% de los adolescentes cree que debe ser “excepcional” para destacar, mientras que el 56% siente presión por definir su futuro académico y profesional antes de los 18 años, lo que incrementa los niveles de estrés y saturación emocional.
La psicoterapeuta Emilia Ortiz subrayó que “sentir es completamente normal, y pedir ayuda no es una señal de debilidad, sino de fortaleza”, invitando a los jóvenes a reconocer sus emociones y buscar equilibrio entre metas y bienestar.
Por su parte, el boxeador profesional y creador de contenido Juan Pablo Soto compartió su experiencia al aprender a equilibrar la disciplina con la salud mental: “Entrenar la mente es igual de importante que entrenar el cuerpo. La salud mental es tan importante como la salud física”.
Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), uno de cada siete adolescentes entre 10 y 19 años vive con algún trastorno mental, siendo la ansiedad y la depresión los más comunes. Especialistas advierten que ignorar los momentos de descanso puede afectar el desarrollo cognitivo y emocional durante esta etapa.
Además, ocho de cada diez adolescentes reconocen sentir presión por proyectar una imagen ideal en redes sociales, lo que refuerza la idea de estar “activos” todo el tiempo, incluso durante sus momentos de ocio.
Al cierre del evento, el AIM entregó un Diario de Gratitud a los asistentes, una herramienta para fomentar la autorreflexión mediante ejercicios de escritura centrados en el reconocimiento de logros personales y bienestar emocional.
La propuesta de Mind Matters busca revalorizar el ocio, la pausa y el autocuidado como componentes esenciales de la salud mental y el aprendizaje integral.
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