El Senado de Uruguay aprobó este 15 de octubre de 2025 la Ley de Muerte Digna, convirtiendo al país en el primero de América Latina en legalizar formalmente la eutanasia. La medida fue aprobada con 20 votos a favor y 11 en contra, en una sesión que marcó un antes y un después en la legislación sobre el derecho a decidir el final de la vida.
La nueva ley establece que podrán acceder a la eutanasia las personas adultas mentalmente competentes que padezcan enfermedades incurables en fase terminal o sufran dolores físicos o psíquicos insoportables. El procedimiento deberá ser solicitado por escrito, avalado por testigos y evaluado por una Comisión Honoraria del Ministerio de Salud Pública, que supervisará cada caso para garantizar su legalidad y transparencia.
El proyecto, impulsado durante años por movimientos ciudadanos y médicos, cobró fuerza a partir del caso de Fernando Sureda, exdirigente político diagnosticado con esclerosis lateral amiotrófica (ELA), quien se convirtió en símbolo de la lucha por el derecho a una muerte dignificada.
Según encuestas recientes, más del 80% de la población uruguaya apoya la eutanasia, considerando que representa un acto de autonomía y compasión frente al sufrimiento extremo.
Con esta decisión, Uruguay consolida su posición como referente regional en derechos sociales, sumando esta legislación a otras de carácter progresista como la interrupción voluntaria del embarazo, el matrimonio igualitario y las leyes de identidad de género.
La aprobación de la ley también abre el debate en otros países latinoamericanos, donde la eutanasia solo ha sido despenalizada por vía judicial —como en Colombia y Ecuador— pero no regulada por ley.
De esta manera, Uruguay no solo da un paso legislativo, sino también ético y social, al reconocer el derecho de las personas a decidir, con dignidad y libertad, sobre su propio final.
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