Este domingo 5 de octubre, Claudia Sheinbaum conmemoró su primer año como presidenta de México con un emotivo discurso desde el Zócalo de la Ciudad de México, acompañada por gobernadores de múltiples entidades y frente a miles de simpatizantes. Fue un momento simbólico: un año atrás asumía el cargo tras una victoria histórica, convirtiéndose en la primera mujer en ocupar la presidencia del país.
En ese tiempo, la mandataria ha presentado diversos logros y desafíos: la suspensión de los aranceles de Donald Trump hacia México, el rescate en Pemex, avances en seguridad con una reducción del homicidio doloso del 32 %, crecimiento en la recaudación sin incrementar impuestos, recuperación de recursos hídricos y la continuidad de proyectos como el Tren Maya y la infraestructura energética.
Durante su mensaje, Sheinbaum subrayó el vínculo con el pueblo: “No hay divorcio entre pueblo y gobierno… estamos de pie con la fuerza de nuestra historia”, dijo. Resaltó que no gobernará sola sino bajo los principios de dignidad, libertad y soberanía.
También mencionó avances en programas sociales: nuevas políticas para mujeres de 60 a 64 años, ampliación de becas y guarderías, beneficiando a millones de familias. Habló de reformas constitucionales para fortalecer el sistema judicial y dotar de mayor transparencia a las instituciones.
Sin embargo, no dejó de reconocer los retos que enfrenta su administración: seguir enfrentando la inseguridad, consolidar reformas profundas y gobernar con legitimidad bajo la presión de expectativas nacionales. Aun así, su discurso proyectó optimismo y continuidad hacia un proyecto que, según ella, “le pertenece al pueblo”.
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