Entre 2023 y 2024, los océanos del planeta alcanzaron temperaturas récord, y la Bahía de La Paz, en Baja California Sur, se convirtió en un laboratorio natural para estudiar los efectos de este calentamiento extremo en la vida marina.
Un equipo de investigadores del CICIMAR-IPN y del CICESE La Paz monitoreó la bahía mediante muestreos bajo el agua, sensores de alta tecnología y datos satelitales proporcionados por Copernicus y la NASA. Los resultados revelan cómo fenómenos naturales y extremos afectan la cadena alimenticia marina.
El estudio muestra que El Niño, que calienta el Pacífico tropical y altera los vientos, junto con las olas de calor marinas, reducen los nutrientes esenciales para el fitoplancton, las algas diminutas que sostienen la vida marina. Menos fitoplancton significa menos peces como sardina y anchoveta, lo que a su vez reduce el alimento disponible para tiburones ballena, mantarrayas, aves marinas y mamíferos.
Incluso el picofitoplancton, microalgas microscópicas que producen oxígeno y capturan CO₂, podría dominar estas aguas empobrecidas, reduciendo la diversidad biológica y debilitando el ecosistema.
Los investigadores advierten que estos cambios son una señal clara de cómo los fenómenos extremos podrían reconfigurar los ecosistemas marinos y las pesquerías, impactando directamente la biodiversidad y la economía de las regiones costeras.
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