Los programas nocturnos de EE. UU. enfrentan un momento crítico. Tras la suspensión de Jimmy Kimmel Live en ABC, el expresidente Donald Trump pidió públicamente que NBC cancele los shows de Jimmy Fallon y Seth Meyers, ambos críticos frecuentes de su gestión.
El foco de la polémica surgió luego del asesinato del activista conservador Charlie Kirk, cuando Kimmel abordó el caso en su programa y generó críticas de sectores afines a Trump. La medida de ABC se tomó tras advertencias del regulador de comunicaciones, mientras que cadenas afiliadas como Nexstar y Sinclair dejaron de transmitir el show, decisión celebrada por Trump en su red social Truth Social.
“Eso deja a Jimmy y Seth, dos completos perdedores, en Fake News NBC. Sus índices de audiencia también son pésimos. ¡Que lo hagan, NBC!”, publicó el exmandatario, intensificando la presión sobre los presentadores nocturnos.
El fenómeno no es exclusivo de ABC y NBC. CBS canceló previamente The Late Show with Stephen Colbert, oficialmente por razones económicas, aunque sus críticas a Trump alimentaron la sospecha de motivaciones políticas.
Legisladores demócratas alertan que estas acciones podrían amenazar la libertad de expresión, mientras líderes republicanos defienden que ciertos comentarios cruzaron límites aceptables en televisión.
Con Kimmel fuera, Colbert previamente cancelado y Fallon y Meyers en la mira, los late shows se enfrentan a un panorama sin precedentes, donde sátira, política y censura se entrelazan frente a millones de televidentes.
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