La Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (PROFEPA) ordenó la clausura total y definitiva de una megagranja porcícola en Santa María Chi, Yucatán, luego de comprobar el incumplimiento reiterado de al menos siete medidas correctivas, incluyendo la descarga de aguas residuales sin autorización y la violación de normas ambientales.
La medida responde a años de denuncias de comunidades mayas y organizaciones civiles que, durante los últimos cuatro años, señalaron los impactos en la salud, calidad del agua y afectación a la vida de las comunidades cercanas a la granja.
La empresa clausurada deberá asumir su responsabilidad ambiental y reparar los daños ocasionados, los cuales serán determinados mediante un estudio de impacto ambiental, además de desmantelar sus instalaciones bajo supervisión federal.
PROFEPA destacó que estas acciones forman parte de sus inspecciones a granjas porcícolas en varios municipios de Yucatán, con el objetivo de garantizar que las actividades del sector cumplan con la normativa ambiental vigente y proteger la salud de las comunidades y el entorno natural.
Con esta determinación, las autoridades federales buscan reforzar la vigilancia ambiental y enviar un mensaje sobre la importancia del cumplimiento de la ley y la protección de los ecosistemas.
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