Héctor Raúl González Columna
Lo que no se comunica, no existe.
Y muchos políticos en Morelos siguen sin entenderlo. Se creen todólogos, improvisan frente a la cámara, leen mal un boletín y luego se quejan de que “los medios los malinterpretan”. No, la verdad es que no saben comunicar.
Gobernar no es solo tomarse la foto y repartir discursos vacíos. Gobernar es saber explicar, conectar y convencer. Y cuando no hay estrategia de comunicación, lo que hay es caos: rumores que corren más rápido que la verdad, crisis que nadie sabe cómo apagar, y funcionarios que terminan siendo el chiste de la semana.
La realidad es dura: un político que no se capacita en comunicación política está condenado al ridículo. Porque en un mundo digital, la improvisación se paga caro y la torpeza se viraliza.
Por eso es urgente que quienes ocupan un cargo público entiendan que capacitarse no es un lujo, es una obligación. Existen espacios como la Cumbre Mundial de Comunicación Política, que este mes se llevará a cabo en Cartagena, Colombia, talleres, cursos, diplomados… pero pocos se atreven a invertir en eso. Prefieren rodearse de “amigos” en lugar de profesionales, y luego se sorprenden cuando no saben ni cómo enfrentar una crisis.
El mensaje es directo: si no aprenden a comunicar, no existen. Y si no existen, la gente se los va a cobrar en las urnas.
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