El partido de vuelta entre Independiente de Avellaneda y Universidad de Chile, correspondiente a los octavos de final de la Copa Sudamericana 2025, se vio abruptamente suspendido este miércoles 20 de agosto en el estadio Libertadores de América, en Buenos Aires, debido a graves incidentes de violencia en las tribunas.
A los 48 minutos del segundo tiempo, seguidores de ambos equipos protagonizaron enfrentamientos que incluyeron el lanzamiento de objetos pesados, como butacas, detonaciones de bombas de estruendo y quema de asientos. La magnitud de los disturbios impidió la intervención inmediata de la policía y la seguridad privada del estadio.
Como consecuencia de los hechos, al menos tres personas resultaron gravemente heridas, incluyendo menores de edad, y más de un centenar fueron detenidas, principalmente hinchas de la Universidad de Chile. Ante esto, la CONMEBOL suspendió el partido y abrió una investigación disciplinaria para determinar responsabilidades.
El presidente de Chile, Gabriel Boric, condenó los actos de violencia y aseguró que se garantizaría la atención médica y la seguridad de los ciudadanos chilenos involucrados. Este lamentable episodio enciende nuevamente el debate sobre la seguridad en los eventos deportivos y la prevención de violencia entre hinchas.
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