Pair of legs walking on a trail in nature towards the light
Un hábito tan simple como caminar puede ayudar a reducir el riesgo de desarrollar Alzheimer y otras formas de demencia, según recientes estudios presentados en la Conferencia Internacional de la Asociación de Alzheimer 2025.
Investigaciones señalan que, aunque el envejecimiento cerebral es inevitable, ciertas acciones cotidianas pueden proteger la salud del cerebro y retrasar el deterioro cognitivo. Entre estas acciones, la actividad física de baja intensidad, como caminar, ha demostrado tener un efecto protector, especialmente en personas con predisposición genética al Alzheimer.
El estudio realizó un seguimiento de 2,984 personas durante 10 años, analizando variantes del gen APOE (ε2, ε3 y ε4), relacionadas con el riesgo de desarrollar Alzheimer. Los resultados mostraron que quienes caminaban más, especialmente los portadores del gen APOE ε4, presentaron un deterioro cognitivo más lento.
Los investigadores destacaron que un incremento del 10% en la caminata diaria se relacionó con mejoras en el desempeño del pensamiento complejo, con un efecto del 4.7% en mujeres y 2.6% en hombres.
Estudios previos, como uno publicado en 2022 en JAMA Neurology, siguieron a más de 78,000 personas durante siete años. Los hallazgos indican que quienes caminaron alrededor de 3,800 pasos diarios tuvieron un 25% menos de probabilidades de desarrollar demencia, mientras que quienes alcanzaron los 9,800 pasos diarios redujeron su riesgo hasta un 51%.
Estos datos refuerzan la importancia de incorporar actividad física regular y accesible en la rutina diaria como una estrategia sencilla pero efectiva para preservar la salud cerebral y disminuir el riesgo de enfermedades neurodegenerativas.
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