El Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG) ha consolidado su presencia en Chiapas gracias a la complicidad de autoridades vinculadas al llamado Grupo Tabasco, señalan fuentes cercanas y declaraciones de políticos locales. Durante la administración del ex gobernador Rutilio Escandón Cadenas, primo político de Adán Augusto López, el CJNG tomó el control de múltiples regiones del estado, desatando una escalada de violencia, desapariciones, masacres, enfrentamientos armados y desplazamientos forzados.
Willy Ochoa, ex gobernador interino de Chiapas y ex candidato al Senado, denunció que grupos ligados al CJNG, como La Barredora, liderada por Hernán Bermúdez Requena —ex secretario de Seguridad de Tabasco bajo Adán Augusto López— operaban libremente en municipios limítrofes entre Chiapas y Tabasco. Ochoa subrayó que el avance del narcotráfico se facilitó por la omisión y complicidad de altos funcionarios estatales durante el gobierno de Escandón.
Hasta 2021, Chiapas vivía bajo una “Pax Narca” dominada por el Cártel de Sinaloa, pero tras el asesinato de Gilberto Ribera Beltrán, conocido como “El Junior”, heredero del grupo sinaloense, estalló una guerra interna. La Fiscalía General del Estado estuvo implicada en disputas internas y filtraciones hacia el CJNG, lo que provocó la fractura y nuevas alianzas criminales, que ahora afectan gravemente la seguridad y la vida cotidiana en varias ciudades chiapanecas.
Ochoa hizo un llamado a la Fiscalía General de la República para que profundice las investigaciones sobre Bermúdez Requena y el entramado de complicidades políticas durante el sexenio de Escandón, señalando a ex funcionarios cercanos como Ismael Brito Mazariegos, Gabriela Zepeda Soto y Olaf Gómez, entre otros.
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