Un ciberataque puede avanzar de una etapa a otra mientras una empresa todavía analiza la primera alerta
La inteligencia artificial está acelerando los ciberataques, mientras muchas empresas todavía dependen de procesos manuales para investigar alertas, evaluar riesgos y autorizar medidas de protección. Esta diferencia de velocidad representa un desafío para la ciberseguridad empresarial, especialmente cuando una intrusión puede comprometer información, sistemas críticos o la continuidad operativa.
Orion Innovation advierte que los atacantes pueden utilizar inteligencia artificial para explorar sistemas, identificar vulnerabilidades y modificar sus estrategias en cuestión de minutos. En contraste, los equipos de seguridad de las organizaciones pueden necesitar varias etapas de análisis y autorización antes de ejecutar una respuesta.
La magnitud de esta diferencia aparece en datos de Palo Alto Networks, según los cuales el uso de IA ha permitido reducir los ciclos de intrusión en casi un 97% en algunos casos, pasando de semanas a horas. Esta reducción implica que los atacantes pueden avanzar hacia nuevas etapas de una intrusión mientras los responsables de seguridad todavía investigan las primeras señales de actividad sospechosa.
Carlos Gobea, de la Dirección de Ingeniería de Orion Innovation LATAM, señala para NotiPress que el problema no necesariamente es la falta de herramientas tecnológicas, sino la dependencia de personas para analizar, decidir y coordinar cada acción defensiva. Desde su perspectiva, incorporar más soluciones de seguridad no elimina por sí solo la desventaja frente a atacantes que ya automatizaron parte de sus operaciones.
Ante este escenario, la compañía plantea revisar los procesos de los centros de operaciones de seguridad (SOC) para identificar actividades que puedan automatizarse sin perder el control sobre las decisiones críticas.
Una alternativa consiste en incorporar agentes de inteligencia artificial para ciberseguridad, capaces de monitorear sistemas, investigar comportamientos sospechosos y ejecutar determinadas acciones de respuesta bajo reglas y niveles de autorización establecidos por cada organización.
A diferencia de las herramientas tradicionales de automatización, que generalmente siguen instrucciones predefinidas, estos agentes pueden analizar información de distintas fuentes, evaluar las condiciones de un incidente y determinar los siguientes pasos dentro de límites previamente establecidos.
Su integración con las plataformas de seguridad existentes busca reducir los tiempos de investigación y respuesta ante ciberamenazas, mientras los especialistas humanos se concentran en situaciones que requieren mayor experiencia, evaluación de riesgos y criterio profesional.
La incorporación de capacidades autónomas también aparece en las recomendaciones de la industria. En su informe Cybersecurity Considerations 2026, KPMG plantea integrar funciones de seguridad autónoma en los SOC para fortalecer el monitoreo continuo, la identificación de vulnerabilidades y la gestión de amenazas impulsadas por inteligencia artificial.
Gerardo Ortiz Tamez, Head of Infrastructure Business Solutions de Orion Innovation LATAM, sostiene que los agentes de IA pueden ampliar las capacidades de protección sin aumentar necesariamente en la misma proporción los equipos de trabajo o la inversión tecnológica. La propuesta consiste en aprovechar las herramientas disponibles para identificar amenazas con mayor anticipación y actuar antes de que afecten los sistemas.
Sin embargo, automatizar la respuesta a incidentes de ciberseguridad no significa eliminar la supervisión humana. Orion Innovation recomienda que las organizaciones comiencen por evaluar sus capacidades actuales, integrar gradualmente los agentes con sus plataformas existentes y establecer qué acciones pueden ejecutarse automáticamente y cuáles requieren autorización.
La compañía también considera necesario realizar pruebas continuas en escenarios controlados para verificar el comportamiento de los agentes antes de incorporarlos a las operaciones. Estos mecanismos buscan evitar respuestas incorrectas o acciones fuera de los parámetros autorizados.
El uso de inteligencia artificial en las defensas introduce, además, nuevas necesidades de protección. Los modelos y agentes incorporados a las operaciones empresariales pueden presentar vulnerabilidades que los ciberdelincuentes intenten aprovechar.
Para evaluar estos riesgos, Orion Innovation cuenta con OI HYDRA Strike, una solución que utiliza 21 agentes especializados y contempla más de 120 tipos de ataques. La herramienta permite realizar pruebas sobre modelos de IA, agentes, aplicaciones basadas en generación aumentada por recuperación (RAG) y asistentes digitales.
Los hallazgos pueden documentarse con referencia a marcos y estándares como NIST, ISO 42001, MITRE ATLAS y la Ley de Inteligencia Artificial de la Unión Europea.
De esta manera, la brecha entre la velocidad de los ciberataques y la capacidad de respuesta empresarial no se limita a la cantidad de herramientas disponibles. También depende de cómo las organizaciones investigan amenazas, distribuyen responsabilidades y autorizan acciones defensivas.
Para Orion Innovation, avanzar hacia operaciones de seguridad más autónomas requiere combinar automatización con mecanismos de supervisión y control. El objetivo es que las empresas puedan responder con mayor rapidez a incidentes impulsados por IA sin comprometer la seguridad de sus propios sistemas ni delegar decisiones críticas fuera de los límites establecidos.
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