Parece un objeto más de la cocina, pero la esponja con la que lavas los trastes puede acumular restos de comida, humedad y microorganismos. Y aunque la enjuagues después de cada uso, eso no significa que quede completamente limpia.
De hecho, un estudio de NSF encontró que las esponjas y trapos para lavar los platos estuvieron entre los objetos del hogar con mayor presencia de microorganismos. En su estudio, se detectaron bacterias coliformes en más de 75% de las esponjas o trapos analizados.
Por eso, no conviene esperar a que la esponja tenga un olor desagradable o se vea completamente deteriorada para reemplazarla.
¿Cada cuánto debes cambiar la esponja de cocina?
No existe un número exacto de días que aplique para todas las cocinas.
La frecuencia depende de cuánto utilizas la esponja, qué tipo de alimentos entra en contacto con ella, cuánto tiempo permanece húmeda y cómo la limpias después de utilizarla.
Sin embargo, el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) recomienda que quienes utilizan esponjas compren nuevas con frecuencia, debido a que estos utensilios son difíciles de limpiar completamente.
Como regla práctica, si la esponja comienza a oler mal, cambia de color, presenta residuos, se deshace o permanece húmeda constantemente, es momento de reemplazarla.
¿Por qué una esponja puede acumular tantos microorganismos?
La respuesta está en su propia función.
La esponja absorbe agua y restos de comida y permanece húmeda durante buena parte del día. Ese ambiente puede favorecer la presencia y multiplicación de microorganismos.
Además, la esponja puede pasar de una superficie a otra. Si se utiliza para limpiar restos de alimentos crudos y posteriormente se emplea para lavar otros utensilios, existe posibilidad de contaminación cruzada.
Los CDC señalan que los microorganismos que causan enfermedades transmitidas por alimentos pueden sobrevivir en diferentes lugares de la cocina y propagarse durante la preparación de alimentos.
Estas son las señales de que debes tirar tu esponja
No necesitas esperar a que la esponja esté completamente destruida.
Revisa si presenta alguna de estas señales:
- Mal olor: aunque la hayas enjuagado.
- Cambio de color: especialmente si aparecen zonas oscuras o verdosas.
- Residuos de comida: que permanecen atrapados entre sus fibras.
- Deterioro: cuando comienza a deshacerse o pierde su forma.
- Humedad constante: si no logra secarse entre usos.
- Contacto con alimentos crudos: especialmente carne, pollo, pescado o sus jugos.
Si ocurre cualquiera de estas situaciones, reemplazarla es una medida sencilla para reducir riesgos en la cocina.
¿Se puede limpiar una esponja para volver a utilizarla?
Sí, existen métodos que pueden reducir la cantidad de microorganismos presentes en una esponja, pero limpiarla no significa que pueda utilizarse indefinidamente.
El USDA advierte que meter una esponja al microondas o hervirla puede reducir parte de la carga bacteriana, pero estos métodos por sí solos no garantizan que la esponja deje de representar un riesgo de contaminación cruzada. Por eso recomienda reemplazarlas con frecuencia.
Investigaciones del Servicio de Investigación Agrícola del USDA también han encontrado que algunos métodos, como el uso de microondas o el lavavajillas con ciclo de secado, fueron efectivos para reducir microorganismos en las condiciones específicas del experimento.
Pero hay una advertencia importante: no todas las esponjas pueden introducirse en el microondas o en el lavavajillas. Siempre deben seguirse las instrucciones del fabricante.
¿Cómo debes cuidar la esponja después de lavar los trastes?
Hay algunas medidas sencillas que pueden ayudar a mantenerla en mejores condiciones entre usos:
Enjuágala completamente
Después de lavar los trastes, elimina los restos de comida y enjuaga la esponja con abundante agua.
Escúrrela
No la dejes sumergida en el fregadero ni dentro de un recipiente lleno de agua.
Déjala secar
Colócala en un lugar donde pueda circular el aire y pueda secarse completamente.
No la utilices para todo
Una esponja que utilizas para lavar los platos no debería convertirse en el mismo utensilio con el que limpias el piso, el baño o superficies extremadamente sucias.
Cámbiala cuando sea necesario
Aunque parezca que todavía funciona, una esponja deteriorada o con mal olor ya cumplió su ciclo.
¿Qué pasa si utilizas la misma esponja durante demasiado tiempo?
El principal problema no es que la esponja “se vuelva tóxica”, sino que puede convertirse en un vehículo para transportar microorganismos y restos de alimentos entre diferentes superficies.
Esto adquiere mayor importancia cuando la esponja entra en contacto con alimentos crudos.
Por ejemplo, después de manipular pollo o carne cruda, las superficies y utensilios que estuvieron en contacto con sus jugos deben limpiarse adecuadamente. Los CDC recomiendan lavar las superficies de preparación con agua jabonosa y, cuando corresponda, sanitizarlas después del contacto con carne, aves o sus jugos.
¿Es mejor utilizar una esponja o un cepillo para lavar los trastes?
Depende de las preferencias y del utensilio, pero una diferencia importante es que los cepillos pueden secarse con mayor facilidad que una esponja.
Lo fundamental, independientemente del utensilio que utilices, es mantenerlo limpio, permitir que se seque y reemplazarlo cuando esté deteriorado.
Un pequeño cambio puede mejorar la higiene de tu cocina
La esponja es uno de esos objetos que utilizamos prácticamente todos los días y que rara vez incluimos en nuestra rutina de limpieza.
No necesitas obsesionarte con desinfectarla constantemente. Lo más importante es evitar que permanezca húmeda, retirar los restos de comida y sustituirla cuando esté deteriorada o huela mal.
Y si estás haciendo una revisión de los objetos que utilizas todos los días, la cocina no es el único lugar que merece atención.
La siguiente pregunta es: ¿cada cuánto debes lavar las toallas de baño?
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