Alejandra Flores Espinoza habla de política, de Morena y de su aspiración por Cuernavaca, pero antes habla del mercado, de cocinar para su hijo, de los animales que tiene en casa y hasta de los melones que recientemente logró cosechar.
No es casualidad que la conversación ocurra en el Mercado Adolfo López Mateos.
Ahí, cuenta, hacía el mandado cuando su madre tenía una cocina económica en Cuernavaca. Ahí compraba carne, abarrotes, verduras, harina, azúcar y los ingredientes que necesitaba el negocio familiar. Y ahí sigue regresando años después.
“Soy una mujer que viene también de una familia del comercio. Mi mamá tuvo una cocina económica casi 20 años”, contó durante la entrevista que nos concedió en ALM Noticias, de El Adolfo Radio 91.9 FM.
Hoy, la ex diputada local y ex titular del Instituto Morelense de Radio y Televisión (IMRyT) se encuentra dentro de la ruta política de Morena rumbo a 2027 y aspira a encabezar la Coordinación Municipal de Defensa de la Transformación en Cuernavaca.
Flores dejó la titularidad del IMRyT después del llamado de la Gobernadora Margarita González Saravia para que quienes tuvieran aspiraciones electorales se separaran del servicio público y realizaran su actividad política fuera del gobierno.
Ale Flores fue la primera funcionaria estatal en hacerlo.
Durante la entrevista explicó que aquella decisión buscaba también evitar cualquier señalamiento sobre la utilización de recursos públicos en su proyecto político.
“Fui la primera que tomó esa decisión en congruencia con lo que pienso, con lo que quiero y con mis principios”, sostuvo.
“Soy una mujer que soy de izquierda, que me gusta la lucha social, que me gusta caminar con la gente”.
DEL MERCADO A LA POLÍTICA
Antes de entrar de lleno en el proceso interno de Morena, la conversación permitió conocer otra parte de Flores.
Es madre de un joven de 17 años, disfruta cocinar para él, vive con perros y cinco gatos y asegura que una parte importante de su vida cotidiana ocurre lejos de las oficinas públicas.
“Soy una madre que disfruta mucho estar en la casa. Disfruto mucho quizá porque casi no estoy en la casa”, contó.
También recordó su interés por la protección animal y el medio ambiente y reivindicó iniciativas que presentó durante su paso por el Congreso de Morelos, entre ellas las relacionadas con el reconocimiento de los animales como seres sintientes, mayores sanciones contra el maltrato animal y restricciones a los plásticos de un solo uso.
Pero el mercado abrió además una discusión sobre el modelo de ciudad que, asegura, debe construirse en Cuernavaca.
Flores cuestionó la proliferación de grandes cadenas comerciales frente al deterioro de mercados públicos, pequeñas tiendas, verdulerías y comercios familiares.
“Creo que las autoridades deberían de apostarle más a los mercados”, dijo.
Desde su perspectiva, otorgar permisos indiscriminadamente a supermercados y grandes establecimientos termina afectando a negocios que sostienen a miles de familias.
“No nada más basta con venir y hacer política en el Mercado Adolfo López Mateos con los comerciantes, sino realmente demostrarles ese compromiso protegiendo al comercio de las familias”, afirmó.
UNA HISTORIA LIGADA A LA IZQUIERDA
Cuando la conversación giró hacia el origen de su militancia, Flores ubicó parte de su formación política en su propia familia.
Su padre participó en el Partido Revolucionario de los Trabajadores, el PRT, y fue candidato a diputado. Desde pequeña, recordó, acompañaba reuniones y asambleas vinculadas con aquella organización de izquierda.
Más adelante, dijo, encontró en Andrés Manuel López Obrador la figura que terminó por acercarla de lleno a la actividad política.
Flores recordó haber asistido como simpatizante a mítines y recorridos del entonces dirigente opositor, mucho antes de que Morena alcanzara la Presidencia de la República.
“Me tocaba ver a una persona que después de reunir a miles y miles de personas en plazas públicas llegaba a un municipio a escuchar a 10 personas, a 20 personas”, relató.
Esa experiencia, sostuvo, influyó en su concepción del trabajo territorial: acudir incluso cuando no hay grandes concentraciones, escuchar y mantener contacto permanente con la población.
Su relación con Morena también tuvo costos personales, aseguró.
En 2015, cuando trabajaba como coordinadora de Comunicación Social del Congreso de Morelos, decidió registrarse como precandidata a diputada en el entonces naciente partido. Al día siguiente, relató, perdió su empleo.
Era madre soltera.
Posteriormente recibió propuestas para incorporarse a otras instituciones y gobiernos, pero condicionadas a dejar Morena.
“Me dijeron: decide, Morena o el trabajo. Me quedo con Morena”, recordó.
“Si yo consigo un trabajo, yo voy a tener para mantener a mi hijo bien, pero si lucho por algo, sé que las cosas van a cambiar para él y para todos. Yo decidí luchar en este movimiento”, agregó.
“SE REQUIERE MÁS AMAR A CUERNAVACA”
Ale Flores ya conoce las victorias y las derrotas electorales.
Fue diputada local y posteriormente contendió por la presidencia municipal de Cuernavaca.
Durante la entrevista reiteró su desacuerdo con el resultado de su más reciente elección y afirmó que llevó sus inconformidades ante los tribunales correspondientes.
Ahora vuelve a colocarse en la ruta de Cuernavaca.
Al preguntarle qué necesita alguien que pretenda transformar una ciudad atravesada por problemas de seguridad, servicios públicos, deterioro urbano y fuertes intereses políticos y económicos, Flores resumió su respuesta en una frase:
“Se requiere coraje, pero se requiere más amar a Cuernavaca”.
“Nunca nos vamos a rendir. Esa palabra no existe en mi mente ni en mi vocabulario”, dijo.
Su aspiración, agregó, es construir una capital “limpia, iluminada y segura”, y cuestionó que la discusión sobre los problemas de la ciudad se utilice exclusivamente como herramienta de confrontación política.
Para Ale Flores, uno de los mayores problemas de la política actual es que algunos actores parecen esperar una tragedia o una crisis para encontrar un tema con el cual posicionarse públicamente.
“Pareciera que les gusta que le vaya mal a Cuernavaca, que le vaya mal al estado para poder hablar de algo”, expresó.
CONFÍA EN MORENA
El camino, reconoce, todavía tiene etapas.
Morena se encuentra en pleno proceso de organización interna rumbo a las elecciones de 2027 y la definición municipal de Cuernavaca forma parte de una contienda en la que han aparecido distintos perfiles.
Flores asegura confiar en que su partido valorará trayectoria, trabajo territorial y antecedentes dentro del movimiento.
“Creo en mi instituto político, creo en la dirigencia nacional también. Aquí he estado, aquí seguiré”, afirmó.
Y frente a la posibilidad de que las decisiones internas no siempre coincidan con los intereses personales de quienes participan, planteó una definición:
“Va más allá el interés general que el interés personal. Y eso es a mí lo que me mueve”.
La primera batalla, dijo, ni siquiera ocurre dentro de Morena.
Ocurre antes.
“Hay muchas etapas, pero la primera etapa, y que puede ser la más complicada a veces, es en uno mismo. Y esa etapa está superada”.
Ale Flores considera que puede gobernarse una ciudad cuando existe capacidad técnica, conocimiento del territorio y disposición para escuchar.
Y mientras Morena define sus tiempos, ella sostiene que seguirá caminando Cuernavaca.
En los mercados, en las colonias, en las calles y, como contó entre risas al finalizar la entrevista, también en las quesadillas y las garnachas donde asegura que podían encontrarla mucho antes de cualquier proceso electoral.
Porque, al menos desde su propia definición, la política no debería comenzar cuando aparece una candidatura.
Debería empezar mucho antes.
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