Han pasado décadas desde la represión en la Plaza de las Tres Culturas, pero uno de los episodios más dolorosos de la historia contemporánea de México todavía tiene preguntas abiertas.
El 2 de octubre de 1968, miles de estudiantes, profesores, trabajadores y habitantes de Tlatelolco se reunieron en la Plaza de las Tres Culturas, en la Ciudad de México. El mitin debía ser una concentración más del movimiento estudiantil, pero terminó convertido en una operación represiva que dejó muertos, heridos y detenidos.
Lo ocurrido aquella tarde se convirtió en uno de los acontecimientos que marcaron la vida política y social del país.
Y aunque han pasado más de cinco décadas, el número exacto de personas que murieron en Tlatelolco todavía no está completamente determinado.
El propio Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) reconoce que el cerco informativo que siguió a los hechos dificultó establecer un conteo real de fallecidos y la identificación de todas las víctimas.
Todo comenzó mucho antes del 2 de octubre
Para entender Tlatelolco hay que regresar a finales de julio de 1968.
Una serie de enfrentamientos entre estudiantes y cuerpos policiacos en la Ciudad de México desencadenó protestas que rápidamente crecieron. La intervención de fuerzas de seguridad en planteles educativos y, posteriormente, el uso del Ejército profundizaron el conflicto.
El movimiento comenzó a incorporar estudiantes de la UNAM, el IPN y otras instituciones, además de profesores y sectores sociales.
El 2 de agosto se constituyó el Consejo Nacional de Huelga (CNH), que agrupó representantes de distintas escuelas y se convirtió en uno de los principales órganos de coordinación del movimiento.
¿Qué pedían los estudiantes?
El movimiento no surgió originalmente como una exigencia para derrocar al gobierno.
Su pliego petitorio incluía seis demandas concretas:
- Libertad de los presos políticos.
- Destitución de los jefes de la policía y de los granaderos.
- Desaparición del Cuerpo de Granaderos.
- Derogación de los artículos 145 y 145 Bis del Código Penal Federal, relacionados con el delito de disolución social.
- Indemnización a familiares de personas muertas o heridas durante el conflicto.
- Deslinde de responsabilidades por los actos de represión y vandalismo cometidos por autoridades.
Las demandas muestran que el conflicto estaba relacionado con libertades políticas, actuación policial, derechos y represión, además de las condiciones concretas que habían provocado las primeras protestas.
El movimiento creció y el gobierno respondió con el Ejército
Durante agosto y septiembre las movilizaciones aumentaron.
Una de las imágenes más recordadas de aquel periodo ocurrió el 13 de septiembre, cuando miles de estudiantes participaron en la llamada Marcha del Silencio, una protesta en la que caminaron sin gritar consignas para demostrar que el movimiento podía manifestarse de manera organizada y pacífica.
Pero la tensión continuó.
El 18 de septiembre de 1968, el Ejército ocupó Ciudad Universitaria. El Archivo General de la Nación conserva documentación sobre aquella operación y señala que fueron detenidas más de mil 500 personas.
Días después también se produjeron operaciones militares en instalaciones del Instituto Politécnico Nacional.
Para entonces, el movimiento estudiantil estaba bajo una presión cada vez mayor.
¿Por qué el mitin terminó en Tlatelolco?
El 2 de octubre estaba prevista una marcha hacia el Casco de Santo Tomás, una zona que permanecía bajo control militar.
Sin embargo, ese mismo día hubo conversaciones entre representantes del gobierno y dirigentes estudiantiles. Ante el aumento de la vigilancia y la presencia militar, el CNH decidió cancelar la marcha y mantener únicamente un mitin en la Plaza de las Tres Culturas.
La decisión no evitó la tragedia.
Por la tarde, miles de personas se concentraron en la plaza. Había estudiantes, profesores, trabajadores, vecinos y familias.
El edificio Chihuahua se convirtió en uno de los puntos centrales porque desde ahí se encontraban algunos de los oradores del movimiento.
2 de octubre: los disparos comenzaron alrededor de las 6 de la tarde
Poco antes de las seis de la tarde, cuando el mitin estaba por concluir, un helicóptero sobrevoló la zona y aparecieron luces de bengala.
A partir de ese momento comenzaron los disparos.
Documentos y materiales conservados por el INAH señalan la presencia del Batallón Olimpia, cuyos integrantes se infiltraron en la manifestación vestidos de civil y portaban un distintivo blanco.
El relato sobre el inicio de los disparos ha sido reconstruido a partir de testimonios, fotografías, documentos oficiales y archivos periodísticos.
El fuego provocó confusión entre los asistentes y también entre los propios elementos militares que se encontraban en la zona.
La plaza se convirtió en un escenario de disparos, carreras y personas que buscaban refugio en los edificios cercanos.
¿Cuántas personas murieron en Tlatelolco?
Esta es una de las preguntas que todavía genera mayor discusión.
No existe un número definitivo de víctimas mortales aceptado por todas las fuentes.
Durante años circularon diferentes cifras y versiones sobre los muertos. El INAH señala que el cerco informativo posterior a los acontecimientos dificultó tanto el conteo como la identificación de las víctimas.
La documentación que se ha ido desclasificando y organizando durante las últimas décadas ha permitido reconstruir aspectos de lo ocurrido, pero no ha cerrado todas las interrogantes.
El Archivo General de la Nación conserva fondos de la Dirección Federal de Seguridad, la Dirección General de Investigaciones Políticas y Sociales y la antigua Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal, además de fotografías de los Hermanos Mayo relacionadas con el movimiento de 1968.
Esos archivos son una de las herramientas para reconstruir qué sucedió aquella noche.
La versión oficial también fue cuestionada
En los primeros momentos, las autoridades presentaron los acontecimientos como un enfrentamiento en el que grupos de francotiradores habían disparado contra militares.
Con el paso de los años, investigaciones, testimonios, fotografías y documentos fueron aportando elementos que permitieron cuestionar y ampliar aquella explicación.
La existencia del Batallón Olimpia, la presencia de elementos vestidos de civil y los disparos provenientes de distintos puntos forman parte de las investigaciones históricas sobre la operación.
Los archivos del INAH y la documentación de la UNAM permiten hoy consultar materiales que durante años no estuvieron disponibles públicamente.
¿Qué pasó después?
La represión no significó el final inmediato de todas las actividades del movimiento.
Varios dirigentes fueron detenidos y llevados al Campo Militar Número 1 y posteriormente encarcelados. El movimiento, sin embargo, perdió fuerza durante las semanas siguientes.
El Consejo Nacional de Huelga decidió levantar la huelga el 21 de noviembre de 1968, aunque para entonces la represión del 2 de octubre ya había transformado la historia del movimiento.
Diez días después de Tlatelolco, México inauguró los Juegos Olímpicos de 1968.
La imagen internacional del país contrastaba con lo ocurrido apenas unos días antes en una plaza del norte de la capital.
Tlatelolco cambió la manera de mirar al poder
El 2 de octubre no solamente quedó asociado con una tragedia.
También se convirtió en un referente para las discusiones posteriores sobre libertad de expresión, participación política, derechos humanos, movilización social y rendición de cuentas.
La UNAM considera 1968 un parteaguas de la vida política, social y cultural de México, mientras que el INAH destaca que los hechos siguen formando parte de la memoria histórica del país.
En 2024, el Estado mexicano emitió además un reconocimiento político de los actos de violencia gubernamental del 2 de octubre de 1968 como crimen de lesa humanidad y ofreció una disculpa pública a las víctimas, sus familiares y la sociedad mexicana.
Más de medio siglo después, ¿qué sigue pendiente?
La existencia de nuevos archivos y testimonios ha permitido conocer mejor el movimiento estudiantil y la operación represiva, pero todavía existen preguntas sobre el número exacto de víctimas y las responsabilidades individuales.
El Archivo General de la Nación sostiene que el acceso a los documentos de 1968 forma parte del derecho de la sociedad a conocer su pasado.
Por eso, “2 de octubre no se olvida” no es solamente una consigna.
También es una pregunta que se ha repetido durante generaciones: qué ocurrió exactamente aquella tarde, quiénes fueron las víctimas y cuánto falta todavía por conocer de una de las noches que cambiaron la historia contemporánea de México.
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