En una de las versiones más difundidas del calendario popular de Día de Muertos, esta fecha se dedica a las personas que fallecieron ahogadas. Sin embargo, en distintas comunidades existen otras formas de recordar a las almas.
Las ofrendas de Día de Muertos comienzan a instalarse antes del 1 y 2 de noviembre, las fechas centrales de la celebración en México. De acuerdo con una de las versiones más difundidas de la tradición popular, el 29 de octubre se recuerda a las personas que murieron ahogadas, cuyos familiares colocan altares para honrar su memoria.
Esta creencia forma parte de un calendario popular en el que se asignan distintas fechas para recibir simbólicamente a las almas de acuerdo con las circunstancias de su fallecimiento. No obstante, las costumbres no son iguales en todo el país y pueden cambiar de una comunidad a otra.
Por ello, el 29 de octubre también puede tener otros significados. En una tradición documentada por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) en Morelos, la fecha se relaciona con las mujeres que fallecieron durante el parto.
¿Qué se coloca en la ofrenda del 29 de octubre?
Cuando las familias dedican una ofrenda a sus seres queridos, suelen colocar elementos que representan el recuerdo, la hospitalidad y el vínculo con quienes ya murieron.
Entre los objetos y alimentos más habituales se encuentran:
- Agua: representa la hospitalidad y, de acuerdo con la tradición, ayuda a mitigar la sed de las almas durante su recorrido.
- Veladoras: su luz simboliza una guía para el regreso de los difuntos.
- Flor de cempasúchil: sus colores y aroma ayudan a señalar el camino hacia el altar.
- Fotografías: permiten identificar a las personas a quienes se dedica la ofrenda y mantener viva su memoria.
- Comida y bebidas: se colocan los platillos que disfrutaban los difuntos en vida, como una forma simbólica de compartir con ellos.
El Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas (INPI) explica que la ofrenda es un acto de memoria y encuentro simbólico con los fallecidos. Sus elementos combinan distintas influencias culturales y religiosas que se han incorporado a las celebraciones mexicanas.
Una tradición que cambia de una región a otra
Aunque en algunas versiones populares el 29 de octubre está dedicado a quienes murieron ahogados, no existe un calendario único que todas las comunidades mexicanas sigan de la misma manera.
El INAH ha documentado que, en algunas localidades de Morelos, ese día se recuerda a las mujeres que fallecieron durante el parto. En otros lugares, las fechas de llegada de las almas se organizan de manera distinta o se concentran en los días principales de la celebración.
Estas diferencias muestran la diversidad de una tradición que se transmite entre generaciones y adquiere significados particulares en cada región.
Día de Muertos: recordar a quienes ya no están
La colocación de ofrendas es una de las expresiones más representativas del Día de Muertos. Más allá de las fechas asignadas a cada grupo de difuntos, el altar reúne fotografías, alimentos, flores y objetos que permiten a las familias recordar a sus seres queridos.
Las celebraciones indígenas dedicadas a los muertos forman parte del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad reconocido por la UNESCO. La festividad representa, en distintas comunidades, un reencuentro simbólico entre vivos y difuntos y una manera de fortalecer los vínculos familiares y comunitarios.
Así, el 29 de octubre es una oportunidad para recordar a quienes murieron en circunstancias particulares, sin perder de vista que el significado de la fecha depende de las creencias y costumbres de cada comunidad.
Descubre más desde Noticias Desde Otro Ángulo Mx
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
