Una familia de cuatro ejemplares fue liberada en Durango como parte del programa binacional México-Estados Unidos para recuperar a esta especie y restablecer su función en los ecosistemas.
DURANGO.- Después de más de medio siglo de ausencia, el lobo mexicano volvió a la Sierra Madre Occidental como parte de un programa de reintroducción que busca establecer una población silvestre de esta especie en Durango.
El 10 de abril, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) confirmó la liberación de una familia integrada por cuatro ejemplares —un macho, una hembra y dos crías— en la comunidad forestal El Tarahumar y Bajíos del Tarahumar, en el municipio de Santa Catarina de Tepehuanes.
La liberación forma parte del Programa Binacional de Conservación México-Estados Unidos y representa el regreso del lobo mexicano a esta región después de unos 50 años. Durango se convirtió así en el segundo estado del país donde se realiza la reintroducción de la especie en vida silvestre.
Una especie clave para el equilibrio del bosque
El regreso del lobo no solo busca aumentar el número de ejemplares. Su presencia puede contribuir a regular las poblaciones de herbívoros y recuperar procesos ecológicos dentro de los bosques templados de la Sierra Madre Occidental.
Los ejemplares liberados son monitoreados mediante radiocollares satelitales, además del seguimiento en campo realizado por especialistas, para conocer su adaptación y detectar posibles riesgos.
Antes de su liberación, la familia permaneció en un recinto de preliberación, donde fue evaluada para facilitar su adaptación al entorno y observar su comportamiento como grupo.
De la desaparición a la recuperación
El lobo mexicano llegó a desaparecer de la vida silvestre en México como consecuencia de décadas de persecución y campañas de erradicación. Desde la década de 1970, México y Estados Unidos comenzaron un programa conjunto para recuperar la subespecie mediante reproducción en cautiverio, monitoreo y posteriores liberaciones.
México realizó su primera liberación de un grupo familiar en vida silvestre en 2011, en el norte de la Sierra Madre Occidental. Desde entonces, los esfuerzos de conservación han continuado con la participación de instituciones gubernamentales, universidades, comunidades y organizaciones civiles.
El nuevo sitio de Durango amplía el territorio disponible para la recuperación de la especie y busca contribuir a la diversidad genética y al establecimiento de una población viable.
Comunidades, parte del regreso
El proyecto no depende únicamente de la liberación de los animales. La comunidad de El Tarahumar y Bajíos del Tarahumar aprobó el establecimiento del proyecto en su territorio y participa en el proceso de conservación.
En el programa también colaboran la Conanp, Semarnat, Profepa, UNAM, UAM, autoridades de Durango y organismos de Estados Unidos, además de comunidades y productores de la región.
La conservación a largo plazo dependerá de mantener el monitoreo de los ejemplares, proteger el hábitat y reducir los posibles conflictos entre los lobos y las actividades productivas de las comunidades.
El regreso del lobo mexicano a Durango representa así uno de los esfuerzos más relevantes para recuperar una especie que durante décadas estuvo ausente de esta parte del país y que cumple una función dentro del equilibrio de los ecosistemas.
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