Saber leer y escribir puede parecer algo cotidiano, pero para millones de personas en el mundo todavía representa una puerta que permanece cerrada. Este 8 de septiembre, el Día Internacional de la Alfabetización vuelve a poner el foco en una de las herramientas más básicas —y al mismo tiempo más determinantes— para acceder a la educación, el trabajo y otros derechos.
La fecha se conmemora desde 1967 y este año tiene un significado especial: se cumplen 60 años de la proclamación del Día Internacional de la Alfabetización. En 2026, la UNESCO eligió como lema “Alfabetización para las personas, el planeta y la prosperidad”.
Y México ocupa un lugar central en la conmemoración.
Chiapas se convierte en sede mundial
La celebración internacional de 2026 se realiza este 8 y 9 de septiembre en Chiapas, donde la UNESCO reúne a responsables de educación, especialistas, docentes y estudiantes para discutir los avances y los problemas que persisten alrededor de la alfabetización.
La ceremonia de apertura está programada en San Juan Chamula, mientras que otras actividades se desarrollan en San Cristóbal de las Casas. El programa incluye también la entrega de los Premios Internacionales de Alfabetización de la UNESCO y reuniones sobre las estrategias que deberán seguirse en los próximos años.
Que la celebración tenga lugar en México no es un detalle menor. El encuentro busca colocar sobre la mesa desafíos que van más allá de enseñar a descifrar letras: también están la desigualdad, las barreras lingüísticas, el acceso a la educación y las nuevas exigencias que plantea un mundo cada vez más digital.
739 millones de personas siguen sin competencias básicas
Los avances son importantes. De acuerdo con la UNESCO, más de 88% de la población adulta mundial sabe leer y escribir, frente a alrededor de 65% en 1975.
Pero la cifra que permanece fuera de las estadísticas de éxito sigue siendo enorme: al menos 739 millones de jóvenes y adultos carecían de competencias básicas de alfabetización en 2024.
El problema tampoco termina cuando una persona aprende a leer y escribir.
La UNESCO advierte que cuatro de cada 10 niños no alcanzan el nivel mínimo de competencia en lectura, mientras que 272 millones de niños y adolescentes estaban fuera de la escuela en 2023.
En otras palabras, el desafío no consiste únicamente en aumentar el número de personas alfabetizadas, sino en conseguir que esa habilidad se traduzca realmente en comprensión, aprendizaje y oportunidades.
La alfabetización también habla de desigualdad
Aprender a leer y escribir no ocurre en las mismas condiciones para todos.
La pobreza, la falta de acceso a la escuela, la desigualdad de género, las discapacidades y las barreras lingüísticas pueden determinar quién tiene mayores posibilidades de desarrollar estas habilidades.
La propia UNESCO señala que alrededor de 40% de la población mundial no tiene acceso a educación en una lengua que comprende, un problema particularmente relevante en sociedades multilingües.
Por eso, alfabetizar no significa solamente llenar cuadernos con letras.
También implica crear condiciones para que una persona pueda comprender un contrato, leer una receta médica, llenar un formulario, utilizar una herramienta digital, continuar sus estudios o defender sus derechos.
El reto cambió con la tecnología
Durante décadas, hablar de alfabetización significaba principalmente aprender a leer y escribir.
Hoy la definición es mucho más amplia.
Una persona puede saber leer un texto y, sin embargo, tener dificultades para distinguir información falsa de información confiable en internet, comprender un trámite digital o utilizar de manera segura una plataforma tecnológica.
La transformación digital ha creado nuevas oportunidades para ampliar el acceso al conocimiento, pero también nuevas formas de exclusión. Por eso, la alfabetización del siglo XXI requiere incorporar otras habilidades además de las tradicionales.
El reto ya no es únicamente aprender a leer el mundo impreso, sino también aprender a interpretar el mundo digital.
60 años después, la tarea continúa
El Día Internacional de la Alfabetización nació con una idea sencilla: recordar que leer y escribir son mucho más que habilidades escolares.
Son herramientas que pueden ampliar las posibilidades de una persona para tomar decisiones, acceder a información y participar plenamente en la sociedad.
Sesenta años después de su proclamación, los avances son evidentes, pero los 739 millones de personas que todavía carecen de competencias básicas muestran que la tarea está lejos de terminar.
Este 8 de septiembre, mientras Chiapas recibe la celebración mundial de la UNESCO, la pregunta sigue siendo tan básica como vigente:
¿Qué significa realmente estar alfabetizado en un mundo que cambia cada vez más rápido?
La respuesta ya no cabe solamente en un libro.
Y quizá ahí esté el verdadero desafío.
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