MEX3109. CIUDAD DE MÉXICO (MÉXICO), 18/09/2026.- Madres buscadoras se abrazan durante la presentación del documental 'Canales de la muerte: la última frontera', este viernes en Ciudad de México (México). Entre toneladas de basura y bajo la amenaza constante de grupos del crimen organizado, las integrantes de la Colectiva Feminista Ehécatl en México asumen la tarea de rastrear y extraer restos humanos de cauces de aguas residuales, convertidos por células delictivas en fosas clandestinas hídricas para ocultar a víctimas de la crisis de desapariciones que vive el país. EFE/ Sáshenka Gutiérrez
Entre toneladas de basura, aguas residuales y bajo la amenaza constante de grupos del crimen organizado, madres y familias buscadoras de México realizan labores de rastreo para localizar restos humanos en canales utilizados como fosas clandestinas.
Esta realidad es documentada en el cortometraje “Canales de la muerte: la última frontera”, dirigido por el fotoperiodista Jorge Ángel Pablo García, que muestra durante tres años el trabajo de integrantes de la Colectiva Feminista Ehécatl en distintos cauces de aguas residuales del Estado de México.
Durante la presentación del documental, la activista y fundadora de la colectiva, Carmen Zamora, explicó que las buscadoras comenzaron a identificar estos sitios como “canales de la muerte” debido a la cantidad de cuerpos y restos humanos encontrados.
“Nosotras los nombramos los ‘canales de la muerte’ porque en dos años, del año pasado (2025) a la fecha (2026), hemos encontrado 40 cuerpos, entre ellos una bebé recién nacida”, relató a EFE.
El documental expone las condiciones en las que se realizan las búsquedas: entre desechos industriales, basura y aguas contaminadas, las familias rastrean fragmentos óseos y otros indicios que puedan conducir a la identificación de personas desaparecidas.
A los riesgos físicos y sanitarios se suman las amenazas de grupos delictivos y las dificultades para procesar los hallazgos. De acuerdo con los testimonios recogidos por EFE, las familias han cuestionado la capacidad de las autoridades para analizar con rapidez la evidencia genética localizada durante las brigadas.
El director del documental, Jorge Ángel Pablo García, señaló que quienes participan en estas labores enfrentan represalias y hostilidad. Según explicó, la presencia de cámaras durante las búsquedas también genera incomodidad porque permite documentar las condiciones en las que trabajan las familias.
La crisis de desapariciones que atraviesa México constituye el contexto de esta labor. De acuerdo con los datos citados en el documental, el país acumula más de 132 mil personas desaparecidas o no localizadas desde 2006, mientras que el balance forense referido registra más de 72 mil cuerpos sin identificar.
Pese a los riesgos, las familias continúan con las brigadas de búsqueda y limpieza en los canales. Entre sus historias está la de Alma, quien logró recuperar a su sobrina de 16 años después de que fuera secuestrada mediante engaños relacionados con un videojuego en línea.
Para otras buscadoras, la búsqueda continúa. Es el caso de Amairani Carrasco, quien participa en las labores para localizar a su hermano, presuntamente reclutado por una célula delictiva en abril pasado.
“Nosotras tenemos que seguir buscando, porque el cansancio físico se supera”, es el sentido de la lucha que mantienen las familias, convencidas de que el objetivo es regresar a las víctimas a sus hogares.
Durante la presentación del documental también se escucharon reclamos dirigidos al Gobierno federal. Ana Laura Chávez, quien busca a su hija de 19 años, cuestionó la respuesta de la presidenta Claudia Sheinbaum y pidió que las investigaciones no recaigan únicamente en las familias.
“Claudia Sheinbaum no nos ayuda de nada, la verdad; ella prefiere sus fiestas patrias, pero nunca nos ha apoyado realmente”, afirmó la buscadora.
“Canales de la muerte: la última frontera” coloca así en el centro la experiencia de las familias que, ante la desaparición de sus seres queridos, han asumido labores de búsqueda en condiciones de alto riesgo y entre cuestionamientos sobre la respuesta institucional.
El documental muestra los hallazgos, los riesgos y el desgaste de las brigadas, pero también la persistencia de quienes continúan buscando a sus familiares y exigiendo que los restos encontrados sean identificados y devueltos a sus hogares.
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