A nueve años del sismo de 2017 y 41 años del terremoto de 1985, Cuernavaca recordó este 19 de septiembre a las víctimas de ambos desastres con una ceremonia cívica en la que autoridades estatales y municipales llamaron a mantener vigente la cultura de la prevención.
A las 7:00 horas, en la Plaza “General Emiliano Zapata Salazar”, se realizó el izamiento de la Bandera Nacional a media asta, como parte de la jornada conmemorativa del 19 de septiembre. El acto fue encabezado por la gobernadora Margarita González Saravia y contó con la participación del presidente municipal de Cuernavaca, José Luis Urióstegui Salgado, así como representantes de los tres órdenes de gobierno.
La ceremonia incluyó la entonación del Himno Nacional Mexicano y un homenaje a las personas que perdieron la vida en los sismos que marcaron a México. La fecha también recuerda la respuesta ciudadana que, en distintos momentos, se convirtió en uno de los principales referentes de solidaridad frente a las emergencias.
Para Cuernavaca, la conmemoración ocurre además en un día dedicado a reforzar las acciones de protección civil. Este sábado se realiza el Segundo Simulacro Nacional 2026, ejercicio que busca evaluar la capacidad de respuesta ante un escenario sísmico y fortalecer la coordinación entre autoridades y ciudadanía.
Durante el acto, Urióstegui Salgado destacó que la prevención debe mantenerse como una tarea permanente y que la preparación ante una emergencia requiere coordinación entre instituciones y sociedad. El planteamiento coincide con las acciones preventivas que el Ayuntamiento ha realizado durante esta semana, entre ellas la activación de protocolos y evacuaciones ordenadas durante el simulacro nacional.
El alcalde también ha señalado recientemente la importancia de mantener una vigilancia constante frente a posibles situaciones de riesgo y de contar con capacidad de respuesta para proteger la vida y el patrimonio de las familias de Cuernavaca.
Durante la ceremonia fueron reconocidos integrantes de los cuerpos de emergencia y protección civil, cuya labor forma parte de la respuesta ante situaciones de riesgo.
La jornada del 19 de septiembre deja así un doble mensaje: recordar a quienes perdieron la vida en los terremotos de 1985 y 2017 y mantener vigente una lección que permanece más de cuatro décadas después del primer gran sismo: ante una emergencia, la preparación puede hacer la diferencia.
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