Ketty Castro Cáceres fue condenada en Chile luego de que la Justicia determinara que mantuvo oculto durante 11 años el cadáver de su madre dentro de una vivienda para continuar cobrando su pensión y obtener otros beneficios económicos.
Un tribunal de la ciudad de Curicó la declaró culpable de los delitos de estafa, falsificación y uso malicioso de instrumento público, luego de que la Fiscalía acreditara el mecanismo utilizado para mantener los pagos.
De acuerdo con las pruebas presentadas durante el juicio, Castro utilizó documentos falsificados que llevaban la huella dactilar de su madre para realizar trámites ante una institución previsional y cobrar la pensión correspondiente a la mujer, pese a que ya había fallecido.
La investigación estableció que la mujer habría obtenido alrededor de 26 millones de pesos chilenos, equivalentes a unos 27 mil dólares, mediante el cobro de la pensión y otros beneficios entre 2013 y 2017.
Entre los documentos utilizados se encontraban cartas de autorización en las que supuestamente la fallecida permitía a su hija realizar el cobro de su jubilación.
La Fiscalía también acreditó que Castro recibió beneficios y prestaciones otorgados durante la pandemia de Covid-19, utilizando igualmente documentación relacionada con su madre.
El cadáver fue encontrado momificado después de permanecer aproximadamente 11 años oculto dentro de la vivienda.
La condena fue dictada tras el juicio en el que el Ministerio Público presentó las pruebas sobre el ocultamiento del cuerpo y las operaciones realizadas para continuar obteniendo los recursos destinados a la mujer fallecida.
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