El 4 de septiembre de 1969 la Ciudad de México inauguró la Línea 1 del Sistema de Transporte Colectivo Metro, un proyecto que transformaría la movilidad y terminaría convirtiéndose en una pieza fundamental de la vida cotidiana de millones de personas.
El primer tramo conectó Zaragoza con Chapultepec, con 12.66 kilómetros de longitud y 16 estaciones. La obra había representado un enorme desafío para una ciudad cuyo crecimiento urbano ya comenzaba a convertir el tránsito y el transporte público en uno de sus principales problemas.
El proyecto también implicó una transformación urbana. Durante los trabajos llegaron a participar hasta 12 mil técnicos y obreros, mientras que la construcción de nuevas vialidades, puentes vehiculares y pasos peatonales acompañó el desarrollo del Metro.
La inauguración estuvo encabezada por el entonces presidente Gustavo Díaz Ordaz y el regente del Distrito Federal, Alfonso Corona del Rosal. El acto tuvo lugar el 4 de septiembre de 1969 y quedó registrado en los acervos del Archivo General de la Nación.
Aunque aquel primer recorrido tenía apenas 16 estaciones, la Línea 1 continuaría creciendo durante los años siguientes. En 1970 se extendió hacia Juanacatlán y posteriormente hacia Tacubaya y Observatorio, hasta alcanzar su configuración histórica.
Más que una nueva forma de transporte, el Metro representó un cambio en la manera de vivir la capital: permitió conectar zonas alejadas, reducir tiempos de traslado y acompañar el crecimiento de una metrópoli que ya comenzaba a desbordar sus antiguas formas de movilidad.
Con el paso de las décadas, aquella primera línea se convirtió en una de las principales arterias de la ciudad. El propio Metro la identifica como la línea más antigua de la red.
El 4 de septiembre de 1969 no solamente comenzó a funcionar una nueva línea de transporte: comenzó una nueva etapa para la movilidad de la Ciudad de México.
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