Cada 26 de agosto se conmemora el Día Internacional contra el Dengue, una fecha dedicada a generar conciencia sobre una enfermedad viral que, lejos de ser un problema exclusivo de las regiones tropicales, se ha convertido en un desafío de salud pública a escala mundial. En México, la jornada también busca recordar que buena parte de la prevención comienza en casa.
El dengue es causado por el virus DENV y se transmite principalmente mediante la picadura de mosquitos hembra infectados de Aedes aegypti. No se transmite directamente de una persona a otra como ocurre con enfermedades respiratorias. El mosquito adquiere el virus al picar a una persona infectada y posteriormente puede transmitirlo a otra.
La Organización Mundial de la Salud estima que alrededor de la mitad de la población mundial está en riesgo de contraer dengue y calcula entre 100 y 400 millones de infecciones cada año. Muchas son asintomáticas o producen cuadros leves, pero algunas pueden evolucionar hacia formas graves e incluso causar la muerte.
Un problema que sigue creciendo
El comportamiento del dengue ha cambiado en las últimas décadas. La expansión del mosquito transmisor, el crecimiento urbano, los desplazamientos de población y las condiciones ambientales han contribuido a que la enfermedad aparezca en zonas donde antes era poco frecuente.
La OMS también ha advertido sobre la expansión del dengue hacia nuevas regiones, incluidas algunas zonas de Europa y el Mediterráneo Oriental.
En América, el problema alcanzó una dimensión histórica en 2024, cuando la región registró más de 13 millones de casos, el mayor número desde que existen registros regionales.
Aunque 2025 mostró una reducción importante, el virus continuó circulando. La OPS reportó 4.45 millones de casos sospechosos y 1.68 millones de casos confirmados en las Américas durante ese año, además de 2 mil 207 defunciones.
Para 2026 la tendencia regional se mantiene por debajo de la registrada un año antes. Hasta la semana epidemiológica 29, la OPS contabilizó 1 millón 470 mil 237 casos sospechosos en las Américas, 60 por ciento menos que durante el mismo periodo de 2025.
Pero el descenso no significa que el riesgo haya desaparecido.
México entre los países donde circulan los cuatro serotipos
Uno de los elementos que mantienen la vigilancia epidemiológica es la existencia de diferentes serotipos del virus.
Existen cuatro principales: DENV-1, DENV-2, DENV-3 y DENV-4.
Durante 2025, la OPS identificó circulación simultánea de los cuatro serotipos en países como México, Brasil, Colombia, Costa Rica, El Salvador, Panamá y Puerto Rico.
Esto es relevante porque una persona puede infectarse nuevamente con un serotipo diferente. Una segunda infección puede incrementar el riesgo de desarrollar dengue grave.
¿Cuáles son los síntomas?
El dengue puede comenzar con síntomas que fácilmente se confunden con otras infecciones.
Entre los más frecuentes se encuentran:
- Fiebre.
- Dolor de cabeza intenso.
- Dolor detrás de los ojos.
- Dolor muscular y articular.
- Náuseas y vómito.
- Erupciones en la piel.
Sin embargo, no todas las personas presentan síntomas.
La enfermedad también puede evolucionar hacia una forma grave. La OPS señala como signos de alarma el dolor abdominal intenso, vómitos persistentes, sangrado de mucosas y letargo, entre otros. Ante estos signos es necesario buscar atención médica de manera inmediata.
El enemigo puede estar en un recipiente con agua
Uno de los aspectos más importantes de la prevención es también uno de los más sencillos: evitar que el mosquito encuentre lugares donde reproducirse.
El Aedes aegypti puede aprovechar recipientes que acumulan pequeñas cantidades de agua. Cubetas, llantas, macetas, botellas, juguetes, recipientes abandonados y otros objetos pueden convertirse en criaderos.
Por eso, las autoridades sanitarias recomiendan eliminar el agua acumulada, mantener tapados los depósitos, lavar periódicamente recipientes y mantener patios y azoteas libres de objetos que puedan almacenar lluvia.
En México, la Secretaría de Salud ha insistido en que la eliminación de criaderos es una de las principales herramientas para reducir la transmisión.
La prevención no depende solamente de la fumigación
Combatir el dengue no consiste únicamente en fumigar.
El control del mosquito requiere una estrategia que combine vigilancia epidemiológica, eliminación de criaderos, protección de viviendas, participación comunitaria y atención médica oportuna.
La OPS recomienda mantener sistemas de vigilancia, fortalecer el control de vectores y capacitar a los servicios de salud para reconocer rápidamente los signos de alarma.
También existen herramientas adicionales para reducir el riesgo, incluidas vacunas en determinados contextos. Sin embargo, ninguna medida sustituye el control del mosquito.
¿Por qué importa el 26 de agosto?
El Día Internacional contra el Dengue busca convertir una fecha del calendario en un recordatorio práctico: la prevención comienza antes de que aparezca la enfermedad.
En México, instituciones como la Secretaría de Salud, el Instituto Nacional de Salud Pública y el IMSS utilizan esta jornada para llamar a la población a eliminar criaderos, protegerse de las picaduras y reconocer los síntomas.
El dengue puede parecer un problema lejano cuando no hay un brote en la comunidad. Sin embargo, basta con que coincidan el virus, el mosquito transmisor y una persona susceptible para que pueda comenzar una cadena de transmisión.
Por eso, detrás de una fecha aparentemente sencilla hay un mensaje de salud pública que se repite cada año: vaciar un recipiente con agua estancada puede ser una acción pequeña, pero forma parte de una de las herramientas más importantes para evitar que el dengue se propague.
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