Rubén Blades lo volvió a hacer: poner sobre una pista de baile asuntos que, en realidad, tienen muy poco de fiesta.
El músico panameño presentó País Portátil, su nuevo álbum junto a Roberto Delgado & Orquesta, una producción de ocho canciones en la que recupera una de sus grandes especialidades: utilizar la salsa como vehículo para contar historias sobre corrupción, desigualdad, violencia, migración, prisión, memoria y las contradicciones de América Latina.
El álbum fue lanzado el 21 de agosto y tiene una duración de poco más de 36 minutos.
País Portátil, En el Gueto, En la Prisión, La Negra Soledad, Pregunta, Escucha y Aprende, Doña Chana, Segunda Mitad del Noveno y Cualquier Día de Estos conforman un disco pensado prácticamente como una historia dividida en capítulos.
Y hay una particularidad: no todo el material es nuevo.
La canción País Portátil apareció originalmente en Cantares del Subdesarrollo, de 2009. Blades decidió recuperarla porque, 17 años después, considera que las circunstancias que denunciaba siguen vigentes.
El propio músico explica que el “país portátil” es aquel formado por recuerdos y experiencias que acompaña a quien tiene que emigrar, pero también un país que termina ofrecido, hipotecado o alquilado por la corrupción política y la irresponsabilidad de sus propios ciudadanos.
A partir de ahí comienza el recorrido.
En el Gueto aborda la violencia y la falta de oportunidades a través de la historia de una madre que intenta evitar que su hijo continúe dentro de una pandilla.
La historia prácticamente continúa en En la Prisión, donde Blades lleva al personaje hasta las consecuencias de aquella vida y aborda las duras condiciones del sistema penitenciario latinoamericano.
No es un asunto ajeno al cantante. Antes de convertirse en una estrella de la salsa, Rubén Blades estudió Derecho en Panamá y realizó trabajos académicos relacionados con centros penitenciarios.
Después llegan La Negra Soledad y Pregunta, Escucha y Aprende, mientras que Doña Chana recupera un personaje creado décadas atrás por Blades para una canción que grabó Cheo Feliciano.
Segunda Mitad del Noveno utiliza una metáfora beisbolera para advertir sobre una sociedad que parece estar llegando a los últimos innings sin reaccionar frente a la corrupción y el deterioro institucional.
Pero Blades no termina el disco en la desesperanza.
Cualquier Día de Estos, la octava y última canción, plantea que todavía existe la posibilidad de cambiar las cosas mediante solidaridad, educación y participación ciudadana.
Musicalmente, Roberto Delgado lleva estas historias a un formato de gran orquesta, con una importante presencia de metales, percusiones y arreglos de big band.
Es, en esencia, el Rubén Blades que conocemos desde hace décadas: el músico que descubrió que una canción podía funcionar al mismo tiempo como salsa, cuento, denuncia social y crónica periodística.
Y a sus 78 años sigue haciéndolo.
Para comprobarlo basta escuchar En el Gueto: una de las canciones más intensas y movidas del álbum, donde la fiesta de la orquesta contrasta con una historia sobre violencia juvenil y una madre que intenta rescatar a su hijo.
Salsa para bailar, sí.
Pero también para escuchar.
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