El 20 de agosto de 1940, León Trotski fue atacado con un piolet en su casa de Coyoacán, en la Ciudad de México. Murió al día siguiente, tras el atentado.
La mañana del 20 de agosto de 1940, León Trotski trabajaba en su estudio de la casa donde vivía exiliado, en Coyoacán, cuando recibió la visita de un hombre que se hacía llamar Jacques Mornard.
El visitante era en realidad Ramón Mercader, un agente soviético que había conseguido acercarse al círculo de Trotski utilizando una identidad falsa.
Durante el encuentro, Mercader atacó a Trotski con un piolet, una herramienta para escalar montañas, que había ocultado entre su ropa. El golpe provocó una grave herida en la cabeza.
Trotski, de 60 años, no murió inmediatamente. Sus colaboradores lograron someter al atacante y trasladaron al revolucionario a un hospital de la Ciudad de México.
A pesar de los esfuerzos médicos, León Trotski murió el 21 de agosto de 1940, como consecuencia de las lesiones provocadas por el ataque.
¿Quién era León Trotski?
Nacido como Lev Davídovich Bronstein en 1879, Trotski fue uno de los principales dirigentes de la Revolución Rusa de 1917 y una figura central en la creación del Ejército Rojo.
Después de la muerte de Vladimir Lenin, Trotski mantuvo una disputa política con Iósif Stalin por el rumbo de la Unión Soviética. Stalin terminó consolidando su poder y Trotski fue expulsado de la Unión Soviética en 1929.
Tras vivir en distintos países, Trotski llegó a México en 1937, invitado por el presidente Lázaro Cárdenas. Primero se instaló en la Casa Azul de Frida Kahlo y Diego Rivera, y posteriormente se mudó a una residencia en la calle Viena, en Coyoacán.
Un primer intento fallido
El asesinato de 1940 no fue el primer intento contra su vida en México.
En mayo de ese mismo año, un grupo armado encabezado por el muralista David Alfaro Siqueiros irrumpió en su casa y disparó contra el inmueble. Trotski y su esposa, Natalia Sedova, sobrevivieron al ataque.
Meses después, Mercader consiguió acercarse a Trotski bajo una identidad falsa.
El misterio detrás del asesino
Ramón Mercader fue detenido inmediatamente después del ataque. Durante años utilizó distintas identidades y negó ser un agente soviético.
En México fue condenado a 20 años de prisión, la pena máxima contemplada entonces. Salió de la cárcel en 1960 y posteriormente viajó a la Unión Soviética, donde recibió la condecoración de Héroe de la Unión Soviética.
La muerte de Trotski cerró uno de los episodios más dramáticos de la persecución política vinculada con las luchas internas del comunismo soviético.
Ochenta años después, la casa de Coyoacán donde vivió y murió Trotski permanece como un sitio histórico que conserva parte de la memoria de aquel episodio.
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